AC Yom

La Niña De Los Dos Corazones

Y sin negar las acusaciones que contra él pesaban se levanto, camino custodiado hasta el redil de su aposento y cayó en un profundo sueño.

 

Nadie le miro levantarse, a nadie le importo.. lo único que importaba era que sería sentenciado y pagaría con su vida los “males” que hubo hecho…

Al final nada mas importaría.

 

La familia de la agraviada estaba satisfecha, se haría justicia, y es que un crimen como el que le imputaban no era cualquier cosa, en toda la ciudad se hablaba de ello.

 

“Mira que, cortarle el pecho a una muchacha tan linda como MariCruz del Marquez, y no solo abrirla, si no sacarle el corazón y atragantárselo en la garganta a la niña no tiene nombre”

 

Así rezaban las charlas comunes de aquellos días contra el pobre Marcial Camejo, cuyo único crimen había sido amar a la niña MariCruz con todo su corazón;…literalmente.

 

Le encontraron dormido en la celda, los golpes de las macanas en los barrotes asustaron al desdichado, quien debía ser rapado para su mortuoria silla final.

Los ojos le pesaban de tanto dolor, ningúno de los guardias podía verlo a los ojos, ya fuera por lastima, o por asco, la niña MariCruz era bien conocida en la ciudad, como una de las damas mas interesadas por la educación de los niños de la calle, sus acciones altruistas habían trascendido fronteras, y hasta había sido nominada a ganar uno de esos premios que nadie conoce por sus labores sociales.


Conoció a MariCruz en una de las charlas pro educativas que administraba, mientras Marcial había sido promovido a portero de hotel aquel abril, charlaron largo rato, sin que nadie los interrumpiese, las palabras formaban hilos en el aire y ambos hilaban con entusiasmo aquella red en que se envolvieron tantos días… días interminables de tórridos encuentros y sigilosos “Te Quiero” rodeados de una  sutil sabana de respeto, que después de todo, no podía dejarse de lado…. Eran de clases sociales distintas.


Pasaron los días y así fue que Marcial le entrego su corazón…una bella noche de otoño, en que con un poema, unas flores hechas de papel realizadas por sus propias manos, una botella de vino tinto, pero barato, y una pequeña caja de metal, de esas donde vienen galletitas anunciaron a MariCruz que era demasiado tarde  y esto, estaba llegando muy lejos…


Huyo al despedirse.


Días enteros de mortificación pasaron para Marcial, días en que no tuvo noticia alguna de su amada MariCruz, y es que nada en el mundo importaba ya, más que su amor, a quien le había entregado su corazón.


Lléguese pues al momento que nos ocupa, cuando encontró a su niña, tendida, delirante de deseo en la cama de otro hombre quien le llevó hasta ahí para que supiera algo de su “niña”.

No ocurrió nada, la miro, y salió de ahí sin palabra suelta.


Al día siguiente la niña MariCruz fue a su casa a buscarle después de haberle visto como jamás pensó. Marcial, sin nada que decir al respecto, le pidió se recostara, y reviviera para el ese deseo con el que gemía al estar atada de manos y pies ante aquel miserable que termino chantajeándola con fotografías de ella en tal postura…


Ella, avergonzada… atendió la petición de Marcial.


Ya en la cama y atada de manos, Marcial tomo un cuchillo grande y afilado, con el que corto su pecho, ella no emitió sonido alguno, al momento de tomar su caliente corazón y extraerlo de su pecho… recordó con claridad el poema que le había escrito aquella noche, casi podía saborear el vino de nuevo…


Miro el corazón de frente y ante la boca abierta de la difunta, este, lo metió en ella, con lagrimas en los ojos y manos temblorosas y solo le dijo…”Ya tenias dos corazones… que mas querías?”

 

 

Caminaron con la camilla donde yacía el cuerpo inerte de Marcial.


La familia de la agraviada hizo la ferviente petición que se le sacara el corazón para hacer de enmendación a su agravio.


El médico acepto la petición de tan importante familia.

Abrió el pecho del fallecido marcial, pero la sorpresa le asalto enseguida… pues no tenia corazón que sacarle…un espeso vacio negro en su lugar.. mal oliente y con gramura desagradable.

De verdad… le había dado su corazón a la niña…

la niña de los dos corazones.

 

         Alrac Ocir