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Luisa Arias Soto

Morimos De Amor Y No Hacemos Nada


Morimos de amor y no hacemos nada;

 

Es la resignación del que ama, del que ama de verdad,

 

Del que da sin pedir nada,

¿Es culpable el que da?,

¿Tienen la culpa que no le den nada?

¿Acaso pidió que su amor solo aprendiera a recibir?

 Porque nunca aprendió a amar…


Y hoy le canto al amor en prosa, aunque no me quiera escuchar.

Este es el lamento de mi alma cuando tú te marchaste de aquí,

  

 

Tu que solo me tomaste entre tus

brazos y me abriste tu casa, tu casa tu corazón,

¿Por qué convertiste esa tu casa en mi prisión?


Si yo cultivaba mil rosas todas eran tuyas,

y tú solo las pisabas apartándome de ti.

¿Por qué me mirabas tiernamente

aparentando un te quiero?,

  

¡Si! Aparentando un te quiero.



 ¡Perdóname por vivir de este estúpido amor sola!

 

¡Perdóname por vivir soñando

que de tus labios brotaría un te quiero!

Era mucho pedir, nunca lo pudiste hacer,

 nunca me pudiste querer…


Fue tu sádico corazón extraño, no entiendes cuanto te ame,

¡Te desee!

Contaba los días para poder estar contigo,

caí siendo inocente, 

inocente como un niño...


 

 

Fue muy dura la caída y esa caída me dejo sin vida.


 


 

 

Eras tu un amor extraño, ¿Por qué me hiciste tanto?,

¿Fue esa tu voluntad?


Quererte no fue difícil ve conociendo mi verdad.

Es hoy que mi corazón te habla, no me importa que no escuches,

hoy tu conciencia me oirá.


¿Era venganza?, venganza, ¿Pero de que?

 –Ah perdón, de amarte como te ame-

El que ama no habla, aprende a modular su voz con el contacto de

su piel, esa dulce piel profana que nunca pude tener.


¿Fue acaso mi culpa?, ¿Te cansaste de mi?,

 

 ¿Pero como? Si nunca me quisiste tener-

 

Solo fui tu rutina para no aburrirte más,

 ¡Si! Tu rutina.


Perdóname por aburrirte, tenías razón en dejarme;

¿Yo que te podía ofrecer?, -Mi corazón-

¿Cómo darte algo que solo fue tu diversión?,

 ¿Qué lo hiciste? ¿Esta en empeño? O ¿Es parte de tu colección?


Cuanto tiempo disimule al decir que te olvide,

 al fingir mi vida igual, cuando esta ya era ajena a mí.

 Al pensar dejar mi mente en blanco.

Cuanto disimule que no importabas tú,

cuando mi corazón se henchía de dolor,

de sufrimiento, todo lo que deseaba contigo

 lo estaba viendo en otro cuerpo, era una sensación

vaga de envidia y de odio al mismo tiempo.

Pero desistí de esa idea,  porque sin corazón no se puede sentir y

la envidia era absurda, era absurda,

cuando el dolor no deja sanar.


Cuanto tiempo me quise mentir al fingir que no te quería,

fingir una vida sana cuando en realidad no la tenía.

¡Mentí tan bien! Que no pude tener mejor maestro.

No dudo que te ame, mi vida cuanto te ame.

¿Pero que pasaría si todo ese amor se derrumba

 y solo quedan escombros?

 Los escombros del dolor, y toma,

posesión el olvido y la vida dice: “Tiempo al tiempo”,

 y va muriendo algo en mi era mi vida junto a ti, en el

momento que te fuiste lejos de aquí…