mario horacio

Esperanza

Florecen las estrellas cuando se acaba el día.
La noche oculta el cielo, mas no lo reemplaza.
Aunque no pueda verlo, sigue allí todavía.
Como el mar a la isla, compasivo me abraza.

Las huellas de mis pasos se pierden por la vía.
Y después de la tarde, con mi alma se entrelaza
Un eco del infierno, que la alzan más sombría.
Los ángeles se han ido, la tierra me rechaza.

Con un vuelo sin alas, a mis pies gira el mundo.
Las culpas me pretenden, el aire no me alcanza.
Al son de las campanas, camino vagabundo.

Las estrellas palpitan en el cielo profundo.
Allí me arrojo al sueño que vela la esperanza
Y que guarda las sombras detrás de un moribundo…