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Pablo Diaz

Tú, mi estrella.

Qué hermosa se ve mi hembra,

hermosa y delicada, con esa

sonrisa fresca que resplandece

 en rostro y esa mirada

tan tierna que a sus ojos

 no les falta como estrellita del

cielo que nunca apaga su luz.

 

Qué tibios se hacen mis años

al ponerlos junto a ella

retrocede el calendario

llevándose entre sus folios

aquellos fríos recuerdos

que marchitaban mi piel

como hojas el otoño.

 

Qué belleza de mujer,

la que dios me ha regalado,

con tantas buenas virtudes

y una vida por delante,

que sublime es su fragancia:

 la que brota de su alma.

PABEDIZ