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Alejandro José Diaz Valero

Fiel hasta la muerte

ENCIÉNDEME UNO

Aquel hombre en su trajinar

se entregó al vicio del tabaquismo;

el humo era parte de su respirar

y la nicotina era, su aliento mismo.

 

Fue desde su adolescencia

esclavo de tantas fumadas,

y fue minando su existencia,

que sin darse cuenta se escapaba.

 

Cada nueva absorbida

era un destello de placer

que le dio un giro a su vida

apenas comenzó a envejecer

 

Sus uñas amarillentas

y su casi apagada voz

protagonizan la historia cruenta

que hoy les escribo yo.

 

Al estar casi agonizando

con sus ojos apagados, sin brillo

imploraba y seguía rogando:

¡Enciéndanme un cigarrillo!

*****

 

SEÑOR CIGARRILLO

Eres un pillo

cruel e inoportuno,

lo sé porque fumo:

Señor cigarrillo.

 

Morir es sencillo

envuelto en el humo,

lo saben algunos…

Señor cigarrillo.

 

Si te me arrodillo

contigo me esfumo,

soy esclavo tuyo

señor cigarrillo.

 

Me caes como anillo

cuando a ti recurro;

lo sé y me torturo,

señor cigarrillo.

 

 

Por defenderte riño

sin arma ni escudo

perder es seguro

señor cigarrillo.

 

Confieso y lo digo

sin temor ninguno,

eres mi verdugo:

Señor cigarrillo.

*****