ninfadora

VINO TINTO

Si hoy necesito,

Embriagar mi alma,

Una, ves más

Para no olvidar tú aroma,

Cuando estuviste aquí en mi lecho,

Y te adueñaste de mi vida.

 

Hoy alzo mi copa para brindar,

En esta noche de torturante soledad

Cuando la nostalgia tirana en estas largas horas,

De tu irónico recuerdo,

Es mi única compañía.

 

En el silencio nocturno de mi melancolía,

¡Brindo por el hombre!

Ese que entre sus brazos domino mis instintos,

Y en su aliento implacable,

Subyugo mi beso fiero.

 

Con la caricia de sus dedos esclavizo mi cuerpo,

Que en la profundidad de sus ojos negros,

Hizo ceder mi delirio loco

Con su beso delirante y callado,

Sometió el latido indomable de mi alma.

 

¡Si brindo! en esta hora agónica de añoranza

Más no por ese,

Que hoy es vacío  en mi existencia;

¡Brindo por el varón!

Que me sedujo y me hizo presa de su idilio,

 

Por aquel que con locura desbordada,

Me convirtió en la delicia de su beso,

Hizo suya mi sustancia rebosada de mi cuerpo;

Y dejo en mi aliento el sabor silente de su boca.

 

¿Por  el brindo yo!

Por que fui suya,

¡Si implacablemente suya!

Cuando se poso tan dentro de mí,

Y voló conmigo en el vuelo violento de mi pelvis.

 

Y me llevo al orgasmo más perfecto,

En que mi cuerpo se fundía con el tuyo,

Conquistando absoluto mi forma y mis líneas

Mientras tu vida se quedaba conmigo.

 

 

 

Si quiero embeberme en el dulce y suntuoso sabor,

De estas gotas de vino,

Alzo mi copa y el acento de mi voz;

Antes que se asome el sol por la ventana

Y de nuevo tu ausencia me atormente,

¡Si brindo por ti!

Que dominaste varonil mi figura,

Y penetraste firme mi capullo.

 

Brindo y me vuelvo esclava de este licor,

Para quedar sumergida en su embrujo,

Que me embriaga me arrebata,

Cuando evoco tu cuerpo desnudo,

Tomando mi hechura a tu antojo

¡Si necesito enajenarme una vez más!

Para no olvidar,

Que he sido ciegamente tuya,

Quedarme suspendida…

Entre tu recuerdo…

Y esta copa de vino tinto.