Jose Luis Santiago

TENGO TU CORAZON ENTRE MIS MANOS

Herida por crueles palabras, mi amada

desmoronada y profundamente dolida

me llama calurosamente decidida

y me pide protección consternada

 

tu corazón en mis manos lo tengo

ya que sinceramente me lo has dado

y como buen medico te prevengo

“no escuches a los desconsiderados”

 

y este proverbio te amparara:

“Si a la solemne necedad

el corazón y el oído le prestas

la turbación te devolverá”

 

tendrás que morir para resucitar

tendrás que escuchar para aprender

que al leerte te puedo comprender

y como bien te amo, te puedo recitar

 

cariño, no pierdas tus esperanzas

que cuando tu estés derrumbada

te levantare, y sintiéndote amada

veras que mis palabras te alcanzan

 

tu belleza exterior, no me fascina

tu escultural cuerpo, no me atrae

es la gracia de tu sensibilidad divina

la que me fortalece, y no me distrae

 

como tu te vistas, me es indiferente

que al monje no lo hace su vestimenta

y los necios estupidos e impertinentes

mas que hablar, ladran afrentas

 

son tan ignorantes y desgraciados

que te envidian y no te aprecian

y creyendo que te han derrotado

te levantas con sobriedad y recia

 

mi amor, yo no te he olvidado

mi vida,  yo en mi mente te llevo

a que recibe esto de tu amado

para que respires aire nuevo