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Fabian Amaya

Digamos

 

Digamos que hoy soy pesimista

aunque optimista al mismo tiempo,

digamos entonces que hoy

es mi último día de existencia

y que mañana el mundo seguirá

pero mis ojos ya no estarán viendo el sol;

 

siendo así entonces, digamos que

tengo todos los deseos del mundo

y sólo un rato para cumplirlos;

mi tiempo corre y pienso despacio,

¿qué más quisiera que volar,

soñar, escribir?

¿hasta donde me alcanzará el corazón

para todo y nada en un día?

 

Digamos que sólo me queda un rato,

¿acaso me querrías mientras parto?

Pero si mi mayor sueño es quizá

lo más simple por hacer

y sin embargo no lo obtuve,

¿acaso sería verdad que mientras callo

y despierto del sueño que es la vida,

me sostendrías cuando cierre mis ojos?

 

Digamos que hoy me voy

y que mañana seguirá el mundo,

ciertamente no desearía irme

con tantos sueños y anhelos

pero lo cierto es que no hay tiempo;

digamos que en un rato de vida

he enloquecido, escribo versos

y muero…

 

Digamos que hoy jueves muero

aunque sea viernes por la tarde

y que la paz que no hallaba

vino a quedarse en lo que vieron

mis ojos al partir;

ojala fuese tu imagen,

pero digamos que como no sabes

que hoy me voy,

lo último que llegué a ver

con cierta ternura melancólica

fueron un par de líneas líricas,

sonoras,

que cumplieron mis sueños ilusos

y un “te quiero” que tanto te dije

pero al que no quisiste contestar,

simplemente porque

no tenías tiempo.