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ALVARO J. MARQUEZ

ENTRE MUNDOS

"Al no ser la paz su anhelo/ la humanidad entre guerras falla,/ su clamor no llega al cielo/ y el hombre en la cruz… calla".

 

Quiero contarte un sueño que tuve,

Tú y yo buscando un sitio para amar,

Ambos abrazados en una gran nube,

Recorriendo juntos el Sistema Solar.

 

Fuimos a Mercurio, del sol el más cercano,

Es llamado “el mensajero de los dioses”,

Donde huíamos del calor pero en vano,

Porque nadie escuchaba nuestras voces.

 

Pero que nos amáramos apasionadamente

Ni con tan terrible calor lo pudieron evitar,

Y no fue precisamente el sol tan ardiente

La razón que a ambos nos puso a sudar.

 

Allí me amaste con muchas ansias

Y luego hasta Venus nos fuimos…

Nada nos importaron las distancias

Y de nuevo el amor lo hicimos.

 

Viajamos felices a Marte donde se extienden

Los rumores de que puede haber vida allá,

Pero creo que ni los marcianos entienden

Cómo rayos es posible la vida acá.

 

Con sus dos lunas en ambiente nocturno,

Nos amamos contentos como chiquillos,

Antes de llegar al gigantesco Saturno

Y disfrutar de la belleza de sus anillos.

 

Antes pasamos por Júpiter, el gigante,

Admirable con más de sesenta lunas,

Con una atmosfera muy excitante

Entre montañas, bosques y lagunas.

 

Al ver estos planetas en el sueño mío,

A los dos nos embargó una duda…

Si debías ante la gran fuerza del frío

Hacer el amor vestida… o desnuda.

 

De allí salimos tomados de la mano,

Éramos dos y ya parecíamos uno…

Nos amamos como nadie en Urano

Y explotó nuestra pasión en Neptuno.

 

La verdad nuestros cuerpos ansiaban

Hacer el amor al fin en la Tierra

Pero todos sus espacios los ocupaban

La contaminación y la guerra.

 

Ya ni siquiera el arcoiris era de colores,

Ausente en todos estaba la hermandad,

No había poetas, no existían escritores,

No había confianza ni había verdad.

 

No vi sonrisas en ningún niño,

Ya ni las aves cruzaban el aire,

No existía amistad ni el cariño

Y un abrazo no te lo daba nadie.

 

Y en mi sueño ni Dios el Maestro,

Pudo escapar del inmenso dolor,

De ver que sólo en el mundo nuestro

Nunca hubo espacio para el amor.