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joaquin Méndez

Comienzo a lame y lame.

Te veo desnuda a mi lado

Duermes

Como un ángel bello miro  tu piel morena

Tu hermoso trasero  Y mis manos vuelan

Como pluma en el viento, Se posan  en tus senos

Están duros…como dos capullo de una rosa.

Te acaricio suave, muy suave. Con temor a despertarte

Tú…abres los ojos

Azules como el mar y el cielo

Tus bellos ojos azules

Me miras y me acarician con la mirada

Eso…me pone aun más…Me despiertas todos mis sentidos y mis ganas. Te deseó, tanto

Algo en mi,  comienza a endurecer cada vez más duro, como el cemento

Tú sonríes y en tu sonrisa veo picardía

En mi cuerpo se despierta el deseo de hacerte el amor de nuevo…de poseerte

Te vuelves hacia mí y tus manos  acarician mi pecho, después, bajas tu mano derecha y Juegas con mi pene  este,  está a punto de estallar,

Yo me encojo hacia tras pero tus mano llega a todos sitios,  jajajaja, carcajeas, - Que dura la tienes  me dices y sonríes de nuevo.

Aprietas con suavidad,  yo intento  zafarme pero no puedo,

Te pones boca arriba y dejas al descubierto tu sexo medio depilado con un poco de bello en el pubis, haciendo  el dibujo de un corazón

Se ve tu hendidura rosada  lo que provoca en mí una reacción, casi salvaje.

Me inclino hacia tu vientre y mi boca vuela a la grieta  a la dulce entrada mi cabeza entre tus muslos se mueve de un lado a otro con desespero como fuera de sí.

Comienzo a lame y lame como un desesperado como un hambriento

Mi miembro esta tan duro que está al borde del dolor, tu mí amor… entre gemido y gemido,

Te vas colocando en la postura del 69,  un error por tu parte,  cariño, yo ya estoy al límite.

Nada más sentir el calor de tu boca de tu cálida y dulce boca noto como se estremece mi cuerpo no puedo, no puedo más.

Te susurro… - No  por favor no que no respondo… pero tu mi dulce amada insististe con la felación.

¡¡¡Fatal!!!  Por más que lo intente no me dejaste sacar la presa  de tu boca…eso fue, fue, fue la mecha que encendió el combustible, para la explosión  

Una explosión acompaño a tus gritos y jadeos

Mi lengua seguía trabajando tu clítoris y tu capuchón, haciendo que te derramaras al tiempo que  mí pene descargaba todo lo que encerraba dentro de sí.

Tú también te vacías inundando mi boca con tus mieles, mientras tu cuerpo se contrae una y otra vez, hasta que tus gritos y los míos  anuncian el estasis,  la culminación sublime y la entrada en el parasismo.

Después  el silencio.  

Luego se oye el chasquido de  mis besos en tu boca jadeante a un…quedamos los dos enlazados. Hemos vuelto del paraíso, de tu paraíso.

 

Autor Joaquín Méndez. 04/04/11

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