
Rubén Darío
Un soneto a Cervantes
Horas de pesadumbre y de tristeza
paso en mi soledad. Pero Cervantes
es buen amigo. Endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.
Él es la vida y la naturaleza,
regala un yelmo de oros y diamantes
a mis sueños errantes.
Es para mí: suspira, ríe y reza.
Cristiano y amoroso y caballero
parla como un arroyo cristalino.
¡Así le admiro y quiero,
viendo cómo el destino
hace que regocije al mundo entero
la tristeza inmortal de ser divino!
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Como sabemos Rubén Darío es un poeta muy admirado, pero aquí nos damos cuenta que el también admiraró.
Por qué? Buen alumno, lleno de regocijo.
8 del 2 de 2009 a las 12:21
Evelio Pereira Salgado
Como sabemos Rubén Darío es un poeta muy admirado, pero aquí nos damos cuenta que el también admiraró.
Por qué?
Buen alumno, lleno de regocijo.
eveliopereira@gmx.de