Tirso de Molina
Tirso de Molina nació en Madrid en 1584 y falleció en 1648. Se lo conoce por haber sido uno de los más prestigiosos dramaturgos españoles del Siglo de Oro.
En su obra puede notarse una fuerte devoción a las pautas marcadas por Lope de Vega pero con un mayor compromiso con el detalle. Mostrando exquisitas presentaciones de las mentes de los protagonistas e indagando en las cuestiones más personales, sobre todo, en la descripción de los personajes femeninos (cosa poco presente en el resto de dramaturgos españoles, por cierto).
En lo que respecta a su vida privada, son pocos los datos que se tienen. Tan sólo se conoce que vivió durante muchos años en diversos monasterios, que en 1616 viajó a Santo Domingo y que, cuando regresó unos años más tarde, fue condenado a prisión por escribir comedias profanas. Cuando salió comenzó a trabajar para la corte y se convirtió en un autor fecundo.
Entre sus obras se conocen más de 300 comedias, numerosos autos sacramentales tales como "El colmenero divino" y "El laberinto de Creta", algunas comedias bíblicas y hagiográficas como "La Santa Juana" y "La dama del Olivar". Te dejamos a continuación tres de sus poemas, para que disfrutes de la lírica de este importante autor, los mismos son: "Pastorcico nuevo", "Que el clavel y la rosa" y "Segadores, afuera, afuera".
Poemas de Tirso de Molina
A continuación, los mejores poemas de Tirso de Molina:
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Biografía de Tirso de Molina
Ingresó en la Orden de La Merced, aproximadamente en el año 1600, y en ella ejerció funciones de Cronista, Definidor, Comendador y Provincial.
Su labor literaria comienzó en 1606, junto a sus viajes por España y América. Recorrió Guadalajara, Toledo, Sevilla, Santo Domingo, Zaragoza, Salamanca, Galicia, siempre retornando transitoriamente a Madrid. Su última morada fue Soria, donde falleció el 12 de marzo de 1648.
Las obras de Tirso como prosista demuestran su capacidad para la crónica, la novela y la descripción, géneros que sin embargo, sólo cultivó accidentalmente en sus cuatro libros en prosa que se conservan:
“Los cigarrales de Toledo”, donde describe cinco cigarrales: El de Buena Vista, Malpica, el de los Núñez, el de Miranda y encomienda. En ellas se expresa su espíritu alegre, sarcástico y mundano.
“Deleitar aprovechando”: En esta obra nos muestra la faceta seria, piadosa y romántica del autor. Se incluyen los Autos “El Colmenero divino”, “No le arriendo la Gananacia”, “El hermano parecido”, “La Patrona de las Musas”, “Los triunfos de la Verdad” y “El bandolero”.
“La Crónica de la Orden de la Merced”: Menéndez y Pelayo afirma que en esta obra se encuentra la mejor fuente para la biografía de Tirso, que anónimamente se presenta entre los religiosos de su Orden.
“La Vida de Santa María de Cervellón”, es una hagiografía.
Como dramaturgo, personificó al calavera, la prudencia en la mujer, la presunción en la vida ascética y la astucia, en personajes como Don Juan, Doña María de Molina, el ermitaño Paulo y Martha la Piadosa, respectivamente.
Sus comedias escritas en versos naturales, ricos en sentimientos y con una rima fácil, son rápidas, con sucesión de acontecimientos, que necesitan de la atención continua del espectador para entender el argumento.
En su obra las mujeres quieren ser varones. En algunos casos se visten y actúan como hombres, en otras son ellas las que luchan por sus amores. También realiza una transmutación de las figuras femeninas, como cuando las villanas se convierten en damas.
Los hombres, en cambio, en su obra, son tímidos, vergonzosos e ingenuos.
Entre 1606 y 1636, editó cinco series de comedias, entre las que se incluyen:
Comedias de carácter, como “el Burlador de Sevilla y Convidado de Piedra”, donde se caracteriza a un Don Juan, no sólo infiel, sino irrespetuoso, presumido y descreído. Es el Convidado de Piedra quien restablece la justicia al finalizar la obra. En “El Condenado por Desconfiado” Plantea un drama teológico, caracterizando a su protagonista, Paulo, como un asceta presuntuoso, que confía más en sus propios méritos que en Dios. En “Martha, la Piadosa”, relata una situación donde se confunden sentimientos de amor, de rivalidad fraternal y artimañas en busca de un fin positivo.
Entre sus comedias de intriga, podemos mencionar: “Don Gil de las calzas verdes”, “La villana de Vallecas”, “Por el sótano y el torno” y “El vergonzoso en palacio”.
Escribió también dramas históricos, dirigidos a la familia Pizarro, conquistadores españoles. “Todo es dar en una cosa”, se refiere a la juventud de Francisco Pizarro en España; “Amazonas en las Indias”, trata sobre la estadía de Don Gonzalo de Pizarro, en América y “La lealtad contra la envidia” transcurre parte en España y parte en América. Refleja la personalidad de Hernando de Pizarro. Puede considerarse también histórica “La prudencia de la mujer”, donde relata las cualidades de la Reina Doña María de Molina, durante su Regencia, en defensa de su hijo, Don Fernando, futuro Rey.
En el teatro religioso de Tirso pueden mencionarse “El condenado por desconfiado” (ya incluida como comedia de carácter), comedias bíblicas, en las cuales dramatiza pasajes del Antiguo Testamento, como la historia de Ruth en “La mejor espigadora”, la del rey débil y la impía Jezabel en “La mujer que manda en casa” y “La venganza de Tamar”, que alude a esta princesa del linaje de David.
Entre las del Nuevo testamento: “La vida de Herodes” y “Tanto es lo de más como lo de menos”.











