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Gustavo Adolfo Bécquer


Rima XLIII




Dejé la luz a un lado, y en el borde
de la revuelta cama me senté,
mudo, sombrío, la pupila inmóvil
clavada en la pared.

¿Qué tiempo estuve así? No sé; al dejarme
la embriaguez horrible del dolor,
expiraba la luz y en mis balcones
reía al sol.

Ni sé tampoco en tan horribles horas
en qué pensaba o qué pasó por mí;
sólo recuerdo que lloré y maldije,
y que en aquella noche envejecí.




Poemas de Gustavo Adolfo Bécquer


Poemas del Alma



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  • 1
    pamela

    este mensaje me llega hasta el fondo mi corazon por que los poemas de adolfo becquer me gustan y me llegan al fondo de mi corazon sus rimas y sus leyendas de la cual me encantaria bolver a leerlo para sabr su vida y sus historias.gracias por dejar publicar mi comentario.

  • 2
    JECK

    OH SEÑOR!!! escuche de mi Decano este poema... sobre todo el ultimo fragmento... lo senti sublime... pero no solo fue eso al leerlo completo... fue grande... inmenso... Gracias...



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