Marisa Trejo Sirvent

Poemas de Marisa Trejo Sirvent

Seleccionamos del listado de arriba, estos poemas de Marisa Trejo Sirvent:

Río abajo

a José Luis Ruiz Abreu, Efraín Bartolomé y Oscar Wong.

Naturaleza muerta entre los lirios
donde asoma el lagarto
que extingue su nostalgia
de flora sepultada
en aras del progreso.
Las pinturas murales,
testimonios ahogados
con zonas arqueológicas
donde el faisán escapa a otras montañas,
lejos del ruido de los motores
que transitan ahora ahuyentando la fauna.
Corriente calculada para volverse luz,
energía que lleva un cauce nuevo
donde el rumor del agua
es tan sólo un recuerdo
y el río se vuelve lago
donde antes se rompían
mil cristales de agua entre las rocas.
Sólo la iguana quieta
contempla el árbol seco
en la mitad del río.



El sumidero, 1986.

Tres de Lorca

a Joaquín Vásquez Aguilar.

“Tardes en que el teléfono pregunta
por consabidas náyades arteras”.

Ramón López Velarde.



Te gustaba leer
Con voz pausada
Aquellos poemas
Esos
Los preferidos
Tres de Lorca
Algunos de Vallejo
Siempre Miguel Hernández
Siempre con esa voz
De ola de mar
En medio del naufragio
Más deseado
En medio de las ninfas de los ríos
Me da gusta seguirte en estas líneas
Pensarte vivo
Escuchar cuando dices
“Cuando los pájaros están a punto
De abandonar la noche”.
Tardes interminables
De alcohol y tinta
Tardes donde sólo aquel disco
Aquella cancioncilla a la cebolla
Te aguarda como un disco rayado.




Tuxtla Gutiérrez, 1994.

Pernoctando en ti

Porque la palabra tiene la capacidad del recuerdo
porque he buscado justificaciones al silencio
cuando tenía la pupila del corazón insomne.
Porque los transeúntes tenían tu misma mirada triste,
Hago de este oficio,
Incitación al verso en noche de febrero incomprensible,
e ansia indagadora que haga constar la integridad
del sentimiento.
Hoy voy a escriturar en el papel
-cómplice en la ansiedad-
aquello que nunca pronuncié
de madrugada, pernoctando en ti,
cuando nos fumábamos la vida buscando colillas.
Éramos dúctiles y sin embargo,
La pluma descifra mejor los recuerdos, amor.

.



México, D. F. 1977

Regresión

Así como me veo
vestida y maquillada,
me reconozco
como aquel animal
que arrastraba.
el cavernícola.




México, D. F. 1978

Avenue Gambetta


El balcón de la avenue Gambetta
donde las estaciones se marcan en los árboles
en la vegetación inmensa de Père Lachaise
Desde este sexto piso
París no es más que un cementerio
el musgo crece sobre él
apariencia de viejo
viejo mundo
confiture y baguette





París, 1981.

Anclando sueños

a José Luis Ruiz Abreu.




Queríamos crecer
como la hierba
y estuvimos huyendo muchos años
sin tierra, sin raíces.
Navegamos en islas, inviernos y castillos.
Volamos sobre puentes y molinos de viento.
Recorrimos las hojas de panteones antiguos,
los urinarios públicos y los barrios judíos.
La nieve hizo de nuestras huellas
un camino hacia pueblos bebedores de vino.
Hicimos el amor en catacumbas,
en trenes sin fronteras, monasterios, arroyos.
Cada lugar se volvía un puerto extraño
para zarpar al amanecer.
Ahora que hemos anclado nuestros sueños,
contamos las imágenes pasadas
para sentir otra vez que estamos vivos.





Tuxtla Gutiérrez, 1984.