Justo Braga

Justo Luis Braga nació en Asturias (España) en 1959. Es periodista, Licenciado en filología y Director de Contenidos en la RPA (Radio del Principado de Asturias).
Desde joven Justo estuvo ligado al mundo del periodismo, tal es así que en 1982 formó parte del grupo que fundó la emisora de radio Antena 3 de Oviedo; además ha realizado numerosos programas biográficos sobre personalidades relevantes no sólo en el mundo de la literatura sino también en otros ámbitos. Algunos de sus documentales fueron sobre Carlos Bousoño y Gijón "Quini".
Ha estado siempre ligado al mundo de los medios de comunicación, lo que le ha valido diversas menciones, como el premio Antena de Plata de la Asociación de la Radio y la Televisión de Asturias.
Por otro lado, siempre se ha sentido atraído por el teatro; tal es así que durante la década del 70 formó parte de numerosas compañías de Asturias, con las que representó obras de autores como Bertolt Brecht y Nel Amaro.
En lo que respecta a su poesía, si bien no se ha dedicado a ella exclusivamente sí ha publicado varios libros, entre los que pueden destacarse "Poemas del apacible interior", "El aire perfecto" y "La casa". En nuestra web podrás leer algunas de sus poesías, entre las que se encuentran "El horizonte" y "Primera carta a Fabián".

Poemas de Justo Braga

Seleccionamos del listado de arriba, estos poemas de Justo Braga:

Tus entrañas

Bulle en mis entrañas un suceso reciente.
Debe de ser Eloísa cultivando su conciencia.
De vez en cuando recuerdo las marismas,
el agua salada,
el sol quemándome la espalda.

Eloísa está leyendo,
tumbada en la arena,
ya digo,
cultivando su conciencia.
Boca arriba.
Las piernas abiertas.
Desnuda.
Sudorosa. Coqueta.

Enfrente hay un negro inmenso,
cabezón,
azorado.
Mira sus pechos ardientes.
No distingo muy bien si hay regocijo o bullicio
en su mirada.
No sé si lo que espera Eloisa es que la miren o la sueñen.
Debe de ser muy excitante
mirar a Eloísa cultivando sus entrañas.

El tirano

Levanta el hacha este tirano.
Esdrújulo, mandril y fiero.
Frunce el ceño
y como una rata,
se esconde antes de ir al matadero.
Con saña y arte de carnicero
asesina al alba,
a quien llama Rosa –triste-vuelo.
A quien despierta a deshora ,
atruena y mata.

Este orangután despechado
lleva por armamento sus garras,
se inspira en el terror
y no se asusta por nada.

Hunde su diabólica energía
como si de un escarabajo se tratara.
Luego se acojona.

Yo mismo

Ese tipo pálido y febril
Que estoy mirando
Soy yo.
Yo mismo que me miro
De un modo impertinente.
Yo mismo
vestido de primera comunión,
Feliz como unas pascuas.
Con un poco de suerte,
ese infante de la foto
se meará en cualquier momento,
si nadie se lo impide.

Es posible que después
de enamorarse varias veces
descubra el modo extravagante del deseo.

Escaparates

Me gusta cuando sales de paseo
a ver escaparates –simplemente-
y te fijas en detalles inocentes
que nadie ha visto: esas medias
rojas llenas de arabescos, esos
guantes de lana tejidos con mis huesos.

Me gusta cuando explotas de alegría
-¡y yo sin entenderte!-

Mi calle

Vivo en una calle
con nombre de Académico
mundano,
pero fino.
Arriba,
en la azotea,
anidan todavía
sus versos
que jamás he leído.

El horizonte

¿Recuerdas la playa de Poniente?.
Tú, distante de mis ojos, contemplabas
los músculos atroces de aquel negro.

Esperabas expectante
la caída de la tarde.
Absorta, mirabas, las olas de la playa de Poniente.

El negro, en la distancia, contemplaba a otras bañistas.
Eran sirenas varadas en la arena negra de occidente.
Hay gaviotas por todas partes.
Están al acecho , vigilantes.
Dominan con los ojos todo el horizonte.
Tienen las pupilas enormes, las garras imponentes.

El negro de la playa de Poniente
pone sus negras manos sobre el pecho dulce de una ninfa a punto de ahogarse.
Se estremecen las gaviotas desde el aire
que ven cómo el negro arrebata su presa.
Chillan.
Se desespera el resto de bañistas que quieren
también ahogarse en la playa de Poniente.