Federico García Lorca


Casida de la mano imposible




Yo no quiero más que una mano;
una mano herida, si es posible.
Yo no quiero más que una mano
aunque pase mil noches sin lecho.

Sería un pálido lirio de cal.
Sería una paloma amarrada a mi corazón.
Sería el guardián que en la noche de mi tránsito
prohibiera en absoluto la entrada a la luna.

Yo no quiero más que esa mano
para los diarios aceites y la sábana blanca de mi agonía.
Yo no quiero más que esa mano
para tener un ala de mi muerte.

Lo demás todo pasa.
Rubor sin nombre ya. Astro perpetuo.
Lo demás es lo otro; viento triste,
mientras las hojas huyen en bandadas.

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  • 1
    Lorenzo Jack

    Esa mano, ¿sería el guardían que en la noche de mi tránsito prohibiera en absoluto la entrada a la luna?

    ¿Tendiendo esa mano, tiene un ala de su muerte?

  • 2
    Rubealonz Zuso SanchezPuntos: 3637

    Rubealonz Zuso Sanchez

    Yo no quiero más que una mano;
    una mano herida, si es posible.
    Yo no quiero más que una mano
    aunque pase mil noches sin lecho.

    Calificó este poema con un 10



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