Ya hace tiempo que Poemas del Alma aborda en sus talleres cuestiones vinculadas al mundo de los sustantivos, razón por la cual resulta casi inevitable hacer referencia a ciertas categorías sin que éstas hayan sido presentadas previamente.

En el caso de los sustantivos derivados, por ejemplo, esta clase de términos ya había sido mencionada al describir a los primitivos (esos que se caracterizan por funcionar como raíz y cabeza de serie de una familia de palabras) debido a que son éstos los que dan origen a los llamados derivados.

De todas maneras, no vamos a conformarlos sólo con ese dato, sino que la idea es, en esta ocasión, profundizar la información acerca del origen y características de los sustantivos derivados.

Como ya hemos señalado tiempo atrás, estas palabras son vocablos primitivos que tienen la particularidad de estar formados por un sufijo o prefijo. A partir de esta condición, por lo tanto, no es difícil entender por qué los diminutivos, aumentativos, los despectivos y los gentilicios están considerados como tipos de sustantivos derivados.

Si uno analiza aquellas palabras que tienen como fin enfatizar la pequeñez, poquedad o menor grado de intensidad de cosas, personas, fenómenos y animales, se dará cuenta de que éstas surgen de un término base que, a su vez, deriva del primitivo, tal como se puede apreciar en “mesita”, “relojitos”, “perrito” y “anillitos”. Lo mismo ocurre al destacar la grandeza o el mayor grado de intensidad de determinadas palabras (proceso por el cual se obtienen vocablos como “golazo”, “cucharón”, “perrazo”), dejar en evidencia mediante un término cierto desprecio (“mujerzuela”, “pajarraco”, “poetastro”) y hasta al mencionar gentilicios, una clase de sustantivos vinculados a la procedencia geográfica de personas, cosas o animales que incluye palabras como “uruguayo”, “tucumano” y “paraguayo”.

“Gobernador”, “gubernamental”, “panadería” y “panera” son otras de las palabras usadas con frecuencia que pertenecen al grupo de los sustantivos derivados.