Esta semana hemos centrado la información de los talleres en sustantivos, funciones gramaticales, adjetivos y adverbios, pero los conceptos vinculados al análisis sintáctico brillaron por su ausencia.

Por ese motivo, para evitar que los conocimientos giren siempre alrededor de una misma cuestión y hacer más dinámico el aprendizaje, hoy vamos a hacer referencia al sujeto compuesto.

Antes de pasar a su definición y explicar las diferencias entre éste y el simple, es importante recordar que el sujeto, uno de los elementos más importantes de la oración por ser quien realiza la acción del verbo, se caracteriza por ser uno de los sintagmas nominales necesitados por los verbos finitos no impersonales.

A diferencia del ya explicado sujeto simple (aquel que presenta un solo núcleo), el sujeto compuesto posee más de un núcleo en su sintagma nominal.

Dada esta particularidad que distingue al sujeto compuesto, para poder descubrir en la práctica cuáles son las oraciones que contienen un sujeto simple y cuáles, uno compuesto, sólo es necesario tener en claro cómo una palabra llega a convertirse en núcleo. Si conocemos y entendemos la teoría, será fácil hallarlo en la oración y, de esta forma, estaremos en condiciones de determinar, sin riesgo a equivocarnos, qué tipo de sujeto tenemos frente a nosotros.

Centremos la atención en estas dos oraciones: “El joven pasea junto a su perro” y “Mi mamá y sus amigas acostumbran reunirse todos los sábados”.

En el primer caso, el núcleo del sujeto es “joven”, es decir, no existe ninguno más y, por lo tanto, el enunciado tiene sujeto simple, mientras que en el ejemplo restante, la oración tiene como núcleos a “mamá” y “amigas”, razón por la cual, se puede decir que estamos frente a un sujeto compuesto.

“Juan y Sergio son amigos desde la infancia”, “El maestro y su alumna discutieron en el recreo” y “El doctor y su paciente establecieron un vínculo muy estrecho” son otros ejemplos de oraciones con sujeto compuesto.