Como podrá haber advertido más de un lector, durante estos últimos días, Poemas del Alma centró la información de sus talleres en el desarrollo de diversos conceptos asociados a las distintas clases de oraciones existentes. Lejos de ser la excepción, este artículo tiene como fin continuar la temática mencionada a través del análisis de las oraciones transitivas.

Este tipo de enunciado pertenece al grupo de las oraciones predicativas, una categoría ya abordada tiempo atrás cuya particularidad es la de tener un predicado verbal y no nominal que, a su vez, puede dividirse en activa o pasiva de acuerdo al perfil de cada frase u oración.

Las oraciones que nos convocan en esta oportunidad se consideran activas por tener un sujeto que realiza o participa en la acción. Por otra parte, es importante destacar que los enunciados transitivos se caracterizan por tener como núcleo a un verbo transitivo que debe llevar un complemento directo para completar su significado, más allá de que puedan aparecer en la oración otros complementos verbales.

Cabe recordar que los verbos transitivos son aquellos que poseen la capacidad de seleccionar o requerir un segundo argumento verbal (denominado objeto o complemento directo) para, de esta forma, poder expresar predicaciones verbales complejas donde figure más de un participante.

“Gabriel tiene muchas mascotas”, “Vanesa dio una limosna”, “Mauro conservó mis cartas”, “Cecilia adornó el parque”, “Silvia preparó una torta de chocolate”, “Iré a hacer las compras”, “Mi compañera de trabajo pidió un café”, “Belén tiene piojos” y “Nahuel colecciona botellas de cerveza” son apenas una muestra de la gran cantidad de ejemplos que existen en materia de oraciones transitivas.