Como ya sabrá más de un lector, en nuestro lenguaje existen muchas clases de oraciones, razón por la cual el proceso de aprendizaje vinculado a los diferentes tipos de enunciados es más extenso que en relación a otros conceptos.

Hoy, por ejemplo, vamos a retomar la noción de oración (constituyente sintáctico más pequeño con sentido y contenido) para presentar a los enunciados reflexivos, un grupo de oraciones que, al igual que las transitivas e intransitivas, las recíprocas y las personales e impersonales, están enmarcadas dentro de la categoría predicativa.

A diferencia de las oraciones recíprocas, las reflexivas se caracterizan por tener un solo sujeto (y en singular), que es quien se encarga de realizar y, a su vez, recibir la acción del verbo reflexivo (clase de palabra que sirve para indicar que la acción recae sobre el mismo sujeto que la realiza).

Para evitar confusiones derivadas de la teoría, centremos la atención en las siguientes oraciones que hemos seleccionado a modo de ejemplo con el objetivo de volver lo más sencillo posible el aprendizaje en materia de oraciones reflexivas.

“Me peinaré enseguida”
“Juan se vistió”
“María se baña dos veces al día”
“Mateo se admira a sí mismo”
“Rosa se cortó las venas”
“Me he teñido el pelo ayer por la mañana”
“Gisela se lava las manos con frecuencia”