Como ya hemos tenido oportunidad de aprender, cada oración o conjunto de palabras que nosotros empleamos a diario tiene un sentido específico y, por lo tanto, posee características puntuales que la convierten en integrante de un determinado grupo. Para profundizar nuestros conocimientos al respecto, en esta ocasión vamos a hacer referencia a las oraciones recíprocas.

Se denomina oración recíproca al enunciado enmarcado dentro de las oraciones predicativas activas y transitivas donde la acción no sólo es ejecutada sino también recibida de forma mutua por dos o más sujetos.

A diferencia de las oraciones reflexivas, las recíprocas poseen un sujeto plural (que, en ocasiones, puede ser colectivo) o varios sujetos, quienes se encargan de realizar y recibir la acción de los demás, tal como se puede apreciar en ejemplos como “Ana y Teresa se respetan”, “Javier y Lorenzo se insultaron con furia”, “Micaela y su novio se envían regalos costosísimos” o “Las dos amigas se saludaron efusivamente”.

Cabe destacar también que este tipo de oraciones se construye a través de los pronombres personales “nos”, “os” y “se”, los cuales pueden desempeñar las funciones de objeto directo o indirecto.

Más allá de las características que presentan las oraciones recíprocas, es importante aclarar que no todos los sujetos plurales acompañados por el pronombre “se” forman parte de ese grupo de enunciados, sino que pueden ser casos reflexivos o, incluso, tratarse de ejemplos ambiguos que sólo pueden entenderse por su contexto. Este tipo de cuestiones puede apreciarse, por ejemplo, en oraciones como “Federico y Flavia se extraviaron”, “Los cuatro alumnos se desmayaron”, “Malena y Sergio se separaron” y “Gabriel y Nadia se ducharon”.

Otros ejemplos de oraciones recíprocas que pueden encontrarse en la práctica:

“Madre e hija se abrazaron cariñosamente”
“Los niños del jardín se comprenden unos a otros”
“Lorena y Máximo se conquistaron”
“Ambos se extrañan mucho”
“Vanesa y Lucas se acariciaron”