Así como las oraciones exclamativas se utilizan para expresar emociones y se caracterizan por llevar signos de admiración tanto de apertura como de cierre, las oraciones interrogativas son aquellas que dejan evidencia un deseo de saber, interrogar, preguntar o cuestionar.

En otras palabras, se denomina interrogativas a aquellas construcciones que están enmarcadas en signos de interrogación y que se conocen como preguntas. Según sus características, esta clase de oraciones puede ser definida como parcial, total, directa o indirecta.

Se dice que una oración interrogativa es directa cuando cumple con el requisito de la entonación y los signos ¿?, tal como se puede apreciar en enunciados como “¿Me acompañas a tomar el taxi?” o “¿Podrías prestarme ese vestido?”. Por el contrario, es indirecta cuando el enunciado incluye verbos como decir, saber o preguntar, entre otros, y su sentido interrogativo no está determinado por una entonación ni por los signos correspondientes. “No sé si me quiere” y “Me preguntó si irías a visitarlo” son algunos de los casos que pertenecen a este grupo.

Por su parte, las oraciones interrogativas son totales cuando buscan una respuesta concreta, ya sea afirmativa como negativa, mientras que las parciales son aquellas que se caracterizan por indagar sobre una parte del contenido y, en el fondo, evidencian una aseveración.

“¿Qué hora es?”, “¿Por qué no me has llamado?”, “¿Qué día podríamos vernos?”, “¿Qué edad tienes?”, “¿Cuántos hijos tienes?”, “¿Cómo te ha ido en el trabajo?”, “¿Qué tipo de relación buscas?”, “¿Cuánto cuesta ese automóvil?”, “Si llueve mucho, ¿el paseo se suspende?”, “¿Por qué no te quedas a pasar la noche aquí?”, “¿Cómo puedo hacer para que me perdones?”, “¿Quieres jugar conmigo?” y “¿Cuál es tu animal preferido?” son otras de las oraciones que pueden ser utilizadas como modelo a la hora de definir con ejemplos las características de este tipo de construcciones interrogativas.