Si bien al hacer referencia a las distintas clases de oraciones existentes hemos mencionado a los enunciados desiderativos, recién en esta oportunidad vamos a analizar en profundidad este concepto del que también incluiremos algunos ejemplos de uso práctico.

A esta altura ya no hace falta recordar que el lenguaje nos ofrece oraciones para manifestar alternativas o un hecho de realización incierta, dar órdenes, brindar información y para preguntar, entre otras. Sin embargo, como todavía no hemos abordado todas, aún nos quedan por descubrir muchas otras finalidades de las oraciones. Hoy, por ejemplo, vamos a enfocar la información hacia aquellas que nos permiten expresar deseos.

Éstas se conocen bajo el nombre de desiderativas u optativas, poseen un verbo en modo subjuntivo y tienen como fin formular un deseo sin necesidad de que el hablante lo pida de forma directa. Una de las particularidades de este tipo de enunciados es la de tener una entonación similar a la de las exclamativas (aquellas que permiten expresar ciertos estados de ánimo y dar a conocer diversas emociones), aunque por el modo verbal utilizado y su perfil se asemeja más a las imperativas (esa clase de enunciado ya mencionado que se caracteriza por no tener el sujeto escrito ni mencionado y que se utiliza para dar órdenes o establecer prohibiciones). Además, es importante tener en cuenta que, por sus características, las oraciones desiderativas no están sujetas al valor de verdad.

“¡Ojalá te vaya bien!”, “¡Que tengas un buen día!”, “Ojalá tengas suerte”, “Que Dios te oiga”, “Que tengas un feliz cumpleaños”, “¡Que te divertas!”, “Ojalá se reconcilien pronto” y “Que te sea leve” son sólo algunas de las expresiones que forman parte de este grupo de oraciones que deja en evidencia un deseo.