Aunque Poemas del Alma ya detalló las características de algunas clases de adverbios, tales como los de tiempo, los de lugar, los de frecuencia y los interrogativos, aún no ha centrado la información en la definición del concepto en sí mismo. Por esa razón, en esta oportunidad dejaremos de lado las variantes de este tipo de palabras y sólo mencionaremos su perfil, su función, sus categorías y algunos ejemplos para facilitar la comprensión del lector.

Para empezar, hay que decir que un adverbio es una determinada clase de palabra invariable (por no tener género ni número) que funciona como núcleo del sintagma adverbial y modifica de forma directa al verbo, adjetivo o adverbio que figure en la oración en cuestión.

Por el lugar que ocupa esta figura gramatical en una frase o enunciado, se dice que, además de desempeñarse como núcleo del sintagma adverbial, este tipo de términos que añade información al significado de los verbos es un complemento circunstancial del verbo y un cuantificador o complemento del adjetivo u otro adverbio. Si bien no es frecuente, algunos adverbios también pueden funcionar como predicados dirigidos hacia un sujeto y estar acompañados por una cópula verbal.

Respecto a las categorías de adverbios existentes, se puede decir que, más allá de la clasificación mencionada al comienzo del artículo, este tipo de términos se dividen en adverbios de modo, de cantidad o grado, de afirmación y negación, de duda y de comparación.

Como se desprende de la gran cantidad de clases, la lista de adverbios es amplia. Dentro de esas palabras que reciben el nombre de adverbios están incluídos términos como “cerca”, “lejos”, “acá”, “apenas”, “alrededor”, “antes”, “todavía”, “siempre”, “jamás”, “ahora”, “mañana”, “ayer”, “bien”, “regular”, “fácilmente”, “mucho”, “demasiado”, “nada”, “aproximadamente”, “despacio”, “bastante”, “todo”, “cierto”, “verdaderamente”, “quizás”, “tampoco”, “acaso”, “seguramente”, “mejor” y “peor”, entre otros.