El lenguaje humano permite la comunicación a través de las distintas lenguas existentes. Cuando alguien comunica un mensaje, lo hace con una cierta intención; es decir, con el objetivo de cumplir con una determinada función comunicativa.

Las funciones comunicativasDe todas formas, esa comunicación puede concretarse de distintas formas. No hacen falta las palabras para comunicar: en ocasiones, un simple gesto (como el pulgar hacia arriba), una señal (como las de tránsito) o un ícono (una cruz que representa una iglesia) son suficientes para transmitir un mensaje.

Claro que el lenguaje es el instrumento más desarrollado con el que cuentan los seres humanos para desarrollar sus funciones comunicativas. Por lo tanto, el lenguaje es un código lingüístico que constituye el principal medio de comunicación.

El idioma compartido por una comunidad de hablantes se conoce como lengua (el castellano, el inglés, el francés, el italiano, etc.). Las lenguas están constituidas por signos lingüísticos, que se vinculan entre sí de acuerdo a ciertas reglas. Por ejemplo: en el castellano, los artículos y los adjetivos deben coincidir en género y número con el sustantivo. De esta forma, la oración “Ese hombre golpeó a la mujer” es correcta; en cambio, “Esa hombre golpearon a el mujeres” no tiene sentido. Las reglas que dictan la formación y la combinación de los signos lingüísticos forman la gramática de la lengua.

Dentro de las funciones comunicativas (las intenciones del mensaje), hay lingüistas que distinguen entre la función representativa, la función fática, la función expresiva, la función apelativa y la función poética.

La función representativa puede ser referencial (transmite información sobre la realidad), imaginativa (transmite una realidad inventada) o metalingüística (cuando el referente es el propio lenguaje).

La función fática se encarga de iniciar, extender, reanudar o finalizar la comunicación.

Con la función expresiva, el emisor intenta transmitir sus sentimientos y emociones.

La función apelativa busca influir en el comportamiento del interlocutor.

Por último, la función poética se centra en la creación de textos o expresiones.