Tal como su nombre lo aclara, los textos científicos son aquellos que han sido desarrollados con la utilización del lenguaje científico. Este tipo de textos deben ser claros, con oraciones ordenadas y, por lo general, una sintaxis no demasiado compleja, para evitar que la información presentada se malentienda.

Texto científicoLos textos científicos también deben ser precisos, sin terminologías ambiguas. En otras palabras, deben apelar a los términos unívocos, que sólo tengan un significante y significado. Por otra parte, los textos científicos deben minimizar todo lo posible los rasgos de subjetividad del autor, ya que destacan los hechos y datos por sobre las opiniones.

Es importante que lo dicho por el texto científico pueda comprobarse. Por lo tanto, sus enunciados deben poder ser sometidos a la verificabilidad.

Por otra parte, los textos científicos suelen aspirar a la universalidad, para que puedan ser comprendidos por cualquier miembro del grupo al que se dirigen. De allí la importancia de su terminología específica y de los tecnicismos, que pueden ser traducidos de una lengua a otra sin interpretaciones erróneas.

Es posible realizar una distinción entre los textos científicos, que pertenecen a las ciencias experimentales puras (las cuales estudian las realidades físicas del mundo y buscan principios y leyes generales con validez universal), y los textos técnicos, vinculados a las ciencias aplicadas (encargadas de estudiar las posibles aplicaciones y derivaciones prácticas de los principios y leyes generales establecidos por las ciencias experimentales puras). De todas formas, lo más usual es reunir ambos tipos de textos en un grupo conocido como textos científico-técnicos.

Por lo general, los textos científicos son producidos en el contexto de una comunidad científica, con el objetivo de demostrar los avances que se han logrado en una investigación. Las revistas de divulgación y los trabajos de los estudiantes también incluyen características propias de los textos científicos.