El lingüista suizo Ferdinand de Saussure fue quien afirmó que el lenguaje está compuesto por la lengua (un modelo general y constante para los integrantes de una cierta colectividad lingüística, que es el idioma) y el habla (un acto individual y voluntario, realizado a través de la fonación o la escritura, donde se concreta la materialización momentánea de la lengua).

El lenguaje habladoEl lenguaje hablado, por lo tanto, es la manifestación fonética del habla. En la lingüística, se conoce al habla como la selección asociativa entre imágenes acústicas y conceptos que un hablante tiene alojados en su cerebro.

Resulta evidente que el lenguaje hablado suele ser mucho más informal que el escrito. Por eso, la comunicación oral admite muletillas, reiteraciones, saltos temáticos, redundancias, oraciones inconclusas y frases hechas, más allá de que no sea lo ideal a la hora de hablar con precisión. Por otra parte, el lenguaje hablado no se limita al habla, sino que también apela a códigos no verbales como los gestos y la posición del cuerpo.

Hay que tener en cuenta que el estilo del lenguaje del habla varía de acuerdo al interlocutor. Hay ocasiones en que el vocabulario elegido debe ser cuidado, con términos concretos y formales. El mismo hablante, en otra situación, puede optar por un vocabulario totalmente distinto.

Es importante destacar que los gritos y otros sonidos forman parte de la comunicación oral, aunque la forma más evolucionada de ésta es el lenguaje articulado (los sonidos estructurados con sílabas, palabras y oraciones que nos permiten comunicarnos).

Entre los distintos tipos de comunicaciones orales donde interviene el lenguaje hablado, pueden mencionarse a la conversación grupal (el diálogo libre en el que participan varias personas), el debate (una conversación grupal organizada y dirigida por un moderador), la entrevista (un diálogo entre dos personas -entrevistador y entrevistado-) y la exposición (cuando alguien desarrolla un tema frente a un grupo de personas).