Como ya hemos tenido oportunidad de aprender, los objetos o complementos que completan o modifican el significado de una oración pueden ser de diversos tipos y tener diferentes características. Existen, entre otros, los complementos preposicionales, los directos e indirectos, los de régimen y el adnominal, un complemento que vamos a definir y a ejemplificar en los párrafos siguientes.

Esta clase de función sintáctica que también se conoce como complemento preposicional del nombre, es una figura que puede aparecer tanto en el sujeto como en el predicado de una oración y hace referencia a un sustantivo al que va unido a través de una preposición que, por lo general, es “de” (aunque esta construcción puede estar introducida por cualquier otra preposición).

Los complementos adnominales se caracterizan por indicar pertenencia, materia, origen, propiedad o posesión, tal como se puede apreciar en ejemplos como “café con leche”, “té con limón”, “libro de historia”, “caja de madera”, “tabla de planchar”, “arroz con calamares” y “pileta de lona”.

Si bien las frases citadas a modo de ejemplo permiten imaginar sin complicaciones el uso práctico de este clase de construcciones, a continuación publicaremos diferentes oraciones para evitar dudas o confusiones respecto a las características del complemento adnominal.

“Las milanesas con papas fritas me fascinan”
“Esa puerta de madera es muy pesada”
“Los discos de vinilo hicieron furor en décadas pasadas”
“Aquella bolsa de nylon conserva recuerdos muy queridos”
“Mi pantalón de cuero se arruinó durante la fiesta”
“Mis lápices de colores ya no tienen punta”
“Cuida bien ese libro de historia que te he prestado porque no es mío”