Es probable que existan lectores cansados de sumar información referida a las características de cada una de las palabras y construcciones que forman parte del lenguaje, pero también es cierto que muchas personas encuentran en estos artículos de taller una alternativa accesible para recordar o aprender conceptos.

Por esa razón, hoy vamos a retomar la noción de adjetivo para presentar a los absolutos, una clase de términos cuya particularidad es la de ser aplicada a todos los sustantivos que pertenezcan a la misma categoría que el objeto o nombre modificado.

Estos adjetivos que no admiten comparación de ningún tipo sirven para indicar una cualidad que el sustantivo posee en el grado más alto. Sólo pueden ser modificados o matizados a través de adverbios como “casi”.

“Perfecto”, por ejemplo, es un adjetivo que no se presta a consideraciones del tipo “muy” o “más”. Para comprender mejor esta apreciación se puede recurrir a la práctica, un ámbito que nos permitirá comprender que, como la perfección no es relativa, estará bien decir frases como “Miguel alcanzó un puntaje perfecto” o, incluso, “casi perfecto”, mientras que será incorrecto señalar que “Miguel alcanzó un puntaje muy perfecto” o que “Miguel alcanzó el puntaje más perfecto”.

Dentro de esta clase de adjetivos también se puede citar a la palabra muerto, un término que no puede ser comparado ya que nadie puede llegar a morir más que otro o estar “muy muerto”. Sin embargo, sí se pueden decir oraciones del estilo “encontré a mi mascota casi muerta” o “esas flores están muertas”.

“Cuadrado” y “único” son otras de las palabras que están incluídas dentro de esta categoría de adjetivos ya que una mesa, por ejemplo, puede ser “cuadrada” pero no “muy cuadrada”, así como un hombre puede ser “único” pero no “muy único” o “más único” que otro.