Víctor CasartelliEscribe muy bien, Víctor Casartelli, porque su poesía suena a sencillez. No pacta con los términos difíciles, extraídos sistemáticamente de los diccionarios, como hacen algunos poetas nada más para enredarse y confudirse ellos mismos, e intentar enredarnos y confundirnos a los lectores también.

En sus poemas, algunos de ellos escritos en torno a Perú (país del enorme poeta César Vallejo), no existe, gracias a su talento, a su falta de mediocridad, ese hermetismo de la poesía que se va haciendo -pena grandemoda en los últimos tiempos.

Su obra poética es una entera comunión con la realidad presente, pero también con la historia de la vida que vivimos todos los días nosotros, los mortales, los simples, los anónimos.

El amor; el recuerdo melancólico, doloroso, del padre ausente; la muerte como un misterio o una suerte de escape, de solución final a los días que transcurren dentro de la miseria humana, del aburrimiento y del gran tedio; la memoria de la niñez, aquel tiempo pasado, pero cada vez más vívido, más feliz, más asombroso, y menos fugaz, ante los grandes ojos fijos del recuerdo; aquellas cosas minúsculas, detalles, tal vez, o bellos productos de la naturaleza, que son recreados armoniosamente ante nuestro paso por el mundo; todo eso y más encuentran voz en su libro Ojos del Corazón.

Hay un dejo de adiós en los versos de este poeta paraguayo. Como recriminando a la vida por no ser más bella y más amable, Víctor Casartelli presiente un ocaso y se despide -tal vez distraídamente- de los colores de la vida, del amor ayer nomás tan dulce nota en el corazón estremecido; se despide con elegancia, con versos llenos de altura y profundidad.

Una obra tan significativa para la poesía paraguaya, que pone énfasis en la musicalidad, como debe ser (pues todos los poetas vamos tras la idea y la portentosa armonía) es ésta, la suya, llamada con acierto “Ojos del corazón”.

Su pena cósmica por la grandeza de un mundo al que sostiene solamente la fe humana, se deja ver en algunos versos, que nos acercan a un artista pensador, pensante, quien no termina de entender las razón final de la existencia. Aquí vendría bien recordar a Rubén Darío cuando decía: “¡Y no saber adónde vamos, ni de dónde venimos!” Esas interrogantes que se le abren como los grandes ojos de una mala compañía, le inducen al poeta a pensar que está solo sobre la faz de la Tierra; solo sobre una llanura; solo entre los solos. Víctor Casartelli tiene voz para muchos temas; no se ciñe a uno solo. Tiene voz para la patria, la tristeza, el tiempo y su pasar continuo, incesante, parejo. Y en cada voz, en cada poema suyo, se siente el vuelco de su corazón estremecido, profundo, valiente, sincero. La profundidad y la altura dan volumen a los versos de este hombre, uno de los poetas más representativos, sin lugar a dudas, de la poesía paraguaya actual.

El libro Ojos del corazón fue presentado hace poco tiempo por la editorial Arandurá y puede ser adquirido en las principales librerías del país.

Víctor Casartelli

Breve reseña del autor: Víctor Casartelli (Puerto Pinasco, 1943) ha publicado también los poemarios Todos los cielos (1987); La transparencia de los días (1990) -Premio “El lector” al mejor libro del año-; La vida que vivimos (1992), y La emoción que no cesa (2001). Es académico de número de la Academia Paraguaya de la Lengua Española, y socio fundador y ex presidente de la Sociedad de Escritores del Paraguay. Fue también director de la Biblioteca Municipal de Asunción. Sus textos figuran en diversas antologías publicadas en el Paraguay y en otros países.

Escrito por Delfina Acosta en el Suplemento Cultural del diario ABC (Paraguay)

Más información sobre Delfina Acosta