A los 101 años de edad, falleció el narrador, poeta, ensayista e historiador mexicano Andrés Henestrosa. El deceso se produjo en su domicilio de la ciudad de México, cuando se encontraba afectado por una neumonía. Su hija Cibeles explicó a la prensa que el autor “estaba enfermo desde hace un mes; además, por su edad, ya estaba muy cansado”.

Andrés HenestrosaLos restos de Henestrosa fueron velados en la Funeraria Gayosso de Félix Cuevas y luego inhumados en el Panteón Francés La Piedad, tras un homenaje en el Palacio de Bellas Artes.

A través de un comunicado, el presidente mexicano Felipe Calderón Hinojosa y su esposa Margarita Zavala manifestaron su tristeza por la muerte del escritor. Claro que no fueron las únicas personalidades que quisieron dedicarle unas últimas palabras al poeta.

Adán Cruz, quien fuera biógrafo de Henestrosa, lo definió como “uno de los más grandes hombres de letras, no sólo de México, sino de la lengua española”. Cruz agregó que “escribió obras memorables, y no dicho por mí, sino por un Premio Nobel, Octavio Paz, quien vio en su libro ‘Retrato de mi madre’ que se acercó a la perfección”.

El presidente de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, Francisco de la Cruz, opinó que “fue un gran hombre y un gran escritor que dio a conocer la poesía y la narrativa indígena al resto de la sociedad nacional”.

El escritor Macario Matus, por su parte, aseguró que “gracias a él se dio a conocer la palabra zapoteca, que siempre había sido enorme y extensa, como las otras lenguas humanas”.

Cabe destacar que, hasta los 15 años de edad, Henestrosa sólo dominaba las lenguas indígenas zapoteca y huave. Poco a poco fue aprendiendo español, cursó estudios de derecho en la UNAM y hasta llegó a ser miembro de la Academia Mexicana de la Lengua.

La extensa carrera de Henestrosa está poblada de obras y reconocimientos. Entre 1939 y 1938 recibió una beca Guggenheim, que le permitió desarrollar un diccionario zapoteco-castellano. También fue diputado y senador por el PRI, en una muestra de su compromiso político. Entre los galardones que recibió se destacan el Premio Internacional Alfonso Reyes (1992), la Medalla Belisario Domínguez (1993) y el Premio Nacional de Ciencias y Artes (1994). La última distinción que recibió fue el nombramiento doctor honoris causa por la Universidad Autónoma Metropolitana, aunque no pudo recibir en persona el diploma por sus problemas de salud.

“Los hombres que dispersó la danza” (1929), “Retrato de mi madre” (1940), “Los cuatro abuelos” (1961), “Los caminos de Juárez” (1972) y “Espuma y flor de corridos mexicanos” (1999) han sido algunos de sus principales libros.