La colonia Guerrero, en la ciudad de México, ya no es la misma. Desde octubre carga con el karma de ser el lugar donde vivía José Luis Calva Zepeda, el escritor caníbal. La conmoción que causó el hallazgo de un cuerpo desmembrado en una residencia, los indicios acerca de los peculiares gustos culinarios del asesino y las investigaciones que lo relacionaron con otros crímenes han revolucionado a Guerrero y a todo México.

José Luis Calva ZepedaCalva Zepeda se autodefinía como escritor, poeta y dramaturgo. Incluso se hallaron los borradores de una novela inconclusa en su casa. Sin embargo, hay muchas personas que afirman que este criminal no era un verdadero escritor, sino un simple aficionado. También están aquellos que no pueden creer como alguien que dedica su tiempo al arte pueda estar detrás de asesinatos aberrantes.

Lo cierto es que, tras su detención, la polémica por el escritor caníbal no se detuvo. Incluso se acrecentó cuando el hombre se quitó la vida mientras estaba detenido en el Reclusorio Oriente. En principio se sospechó que otros internos lo habían asesinado, pero finalmente los familiares de Calva Zepeda y su abogado desistieron de realizar cualquier tipo de denuncia.

Las situaciones casi cinematográficas no dejan de sucederse. Ahora se sabe que, antes de ahorcarse, el escritor bebió alcohol y consumió cocaína. Como consecuencia de esta información, el director del penal, Engels López, fue cesanteado y acusado de “falta de determinación”. Cabe destacar que el Reclusorio Oriente es uno de los penales más hacinados de América Latina. Por otra parte, tres custodios fueron detenidos y luego liberados bajo fianza, por su presunta responsabilidad en la omisión de funciones de servidores públicos.

Antes de suicidarse, Calva Zepeda escribió, con su particular estilo, dos misivas donde pide perdón por sus actos. “Hoy aquí, tras estas rejas que me aprisionan junto al silencio de estos fríos y largos pasillos, te digo con el corazón entre mis manos no me dejes de ti, y sobre todo, perdóname mamá”, es una de las frases que el caníbal incluyó en sus cartas.

Calva Zepeda ya forma parte de la mitología criminal mexicana. Resta por ver que será de sus textos y de su novela inconclusa. Por el momento, comienzan a develarse sus cartas de despedida. “Entonces el Caníbal, al verse rodeado, decidió tomar el camino más fácil”, concluye el propio asesino en una de las misivas.