La realidad y la ficción son dimensiones que se retroalimentan. Es común que hechos verídicos inspiren las más fantásticas historias. En otros casos, vemos como la vida real parece ser el reflejo de la febril imaginación de algún autor. Aquí, en Poemas del Alma, hemos hablado sobre el caso del francés Pierre Jourde, quien fue atacado por los “personajes” de la novela que basó en su propio pueblo.

Amok, de Krystian BalaEn Polonia, el escritor Krystian Bala es el centro de una investigación que busca separar lo real de lo ficticio. La Justicia polaca intenta descifrar si el autor se inspiró en una noticia que difundieron los medios sobre el crimen de un empresario para escribir su novela “Amok” (“El arrebato”), o si el mismo Bala cometió el asesinato para luego escribir el libro. La sutil diferencia entre ser un novelista o ser un criminal.

En “Amok”, Bala describe con precisión cómo un empresario es secuestrado, torturado y finalmente asesinado. Según el autor, la obra fue inspirada en el crimen de Dariusz J., un hombre de negocios polaco que apareció muerto y mutilado en el río Oder, en diciembre de 2000.

La investigación policial no sumó ninguna pista hasta que recibió unos correos electrónicos provenientes de Indonesia y Corea, donde describían el ataque a Dariusz J. como “el crimen perfecto”. Cinco años más tarde, una llamada anónima alertó al departamento policial: “Les recomiendo que lean “Amok”, el libro de Bala”. La obra, publicada tres años después del asesinato, les presentó a los policías ciertos detalles que sólo eran conocidos por los investigadores… y por el asesino.

Bala fue arrestado y liberado por falta de pruebas luego de tres días de intensos interrogatorios, donde el literato asegura haber sido torturado. Los investigadores policiales, liderados por el comisario Jacek Wrobleski, no se dieron por vencidos y continuaron sobre Bala. Hasta que apareció otro dato clave: luego de analizar su pasaporte, descubrieron que el escritor había estado en Corea e Indonesia en el mismo momento en que la Policía recibió aquellos correos electrónicos sobre el crimen perfecto.

Las pistas no dejaron de sucederse. Se supo que cuatro días después del asesinato, Bala vendió a través de Internet un teléfono móvil que sería el mismo que portaba el empresario cuando fue asesinado. La suerte del escritor siguió de mal en peor: los investigadores también descubrieron que Dariusz J. era amigo de su ex esposa.

Mientras el abogado de Bala asegura que las pruebas son sólo circunstanciales, el tribunal anunció que dará su veredicto en los próximos días. Los psicólogos que lo examinaron aseguran que la personalidad del escritor presenta rasgos de “frío sadismo”. Mientras aguarda por la sentencia, Bala se mantiene en ese limbo que separa a la ficción de la realidad.