El escritor portugués José Saramago se ha caracterizado por sus definiciones políticas y por su crudo análisis de la sociedad. En mayo, por ejemplo, el Premio Nobel de Literatura en 1998 firmó una declaración contra el terrorista cubano-venezolano Luis Posada Carriles.

José SaramagoAhora, mientras visita Colombia donde llegó para dar una charla, el intelectual ha realizado nuevas declaraciones polémicas en torno al poder y a la realidad latinoamericana.

Saramago se refirió al avance de la mujer en la sociedad, una cuestión latente en América Latina con la presidencia de Michelle Bachelet en Chile y la candidatura de Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.

El escritor consideró que las mujeres son más sólidas, objetivas y sensatas que los hombres. Sin embargo, aseguró que cuando las mujeres se convierten en altas funcionarias, pierden sus cualidades específicas. “Hay tres sexos: femenino, masculino y el poder”, según afirmó.

Aprovechando su presencia en tierra colombiana, el autor expresó que el conflicto con la guerrilla no tiene solución militar, sino que la población civil debe involucrarse para buscar una salida.

Por otra parte, en un evento organizado días atrás por la Fundación Carolina de España, Saramago manifestó que “no sabe” lo que es la identidad de un pueblo, ya que eso significa igualar a gente que es muy diferente aún dentro de una misma nación.

En la misma conferencia, el portugués consideró que la sociedad moderna ha olvidado a los pobladores nativos de América. “En cinco siglos de humillación les robamos las creencias, la tierra, los dioses, les robamos todo”, dijo el autor de “Ensayo sobre la ceguera”. Saramago agregó que, actualmente, “está faltando el indio”.

Siguiendo con otras declaraciones, el Nobel evaluó que la democracia se ha reducido simplemente al acto de votar. Citó como ejemplo al Fondo Monetario Internacional (FMI) y al Banco Mundial, instituciones no democráticas que condicionan las decisiones soberanas de los gobiernos elegidos por el pueblo.

Pese a su fama como novelista, la tendencia a la reflexión y al análisis de la realidad convirtió a Saramago en una fuente de consulta para los medios de comunicación de todo el mundo. Como él mismo se encargó de mencionar, “en realidad soy un ensayista fallido”.