Se ha hecho una triste costumbre que la mayoría de las informaciones relacionadas con el Islam refieran a la intolerancia y a la violencia. No existe religión en el mundo que en su esencia promueva el odio; si, en cambio, hay numerosas interpretaciones de textos sagrados que conducen a eso.

IslamEsta semana trascendió que la Organización Islámica de Educación, Ciencia y Cultura (ISESCO) ha solicitado a sus miembros que boicoteen la próxima Feria del Libro de París, que se realizará entre el 14 y el 19 de marzo. La intención es denunciar la política que Israel (invitado de honor del evento cultural) viene llevando a cabo en los territorios palestinos. Además, el grupo se opone a que en el acontecimiento se conmemore el 60º aniversario de la creación del Estado israelí.

La organización ha acusado a Israel de cometer crímenes contra la humanidad, lo que lo transforma en una nación “indigna” de ser invitada por el gobierno francés a participar de la feria. La agrupación aseguró que dicha invitación tendrá “efectos negativos” en las relaciones culturales, políticas y humanas entre Francia y los pueblos musulmanes.

La resolución de ISESCO ya fue acompañada por el Líbano. El ministro libanés de Cultura, Tarek Mitri, confirmó la decisión de su gobierno de no asistir a este encuentro (donde participaban desde 1995), aunque sí asistirán escritores y editorialistas del país.

El director de la organización “Casa del Libro”, Nadim Tarazi, fue uno de los pocos que aportó sentido común a toda esta polémica, al declarar que los libreros participarán del evento para escoger libros y encontrar editores, y no “para rendir homenaje a Israel”.

Es que, como bien aclaró el presidente del Sindicato Nacional Francés de la Edición y organizador de la feria, Serge Eyrolles, la invitación no es a “Israel, sino a la literatura israelí, de una inmensa riqueza”.

Resta por ver cuántos escritores y protagonistas del ambiente editorial entenderán que un acontecimiento cultural poco tiene que ver con un conflicto político y con un reclamo a los gobiernos, por más válido que sea.