Recibir un premio es, para todo aquel que lo recibe, un halago. Es cierto que, por citar sólo un ejemplo, el mayor orgullo para un escritor es dejar, a través de una obra, una marca en una gran cantidad de lectores. Sin embargo, nadie puede negar que, al momento de convertirse en destinatario de un reconocimiento, es imposible no sentir satisfacción.

Edward Bulwer-LyttonSin apartarnos del plano literario, se puede decir que, con el paso del tiempo, han surgido numerosos galardones, algunos más prestigiosos que otros, pero todos comparten un mismo fin: enaltecer a un autor, ya sea por un determinado trabajo o bien por su trayectoria.

Por más curioso que resulte, el galardón concedido en el marco del Concurso Bulwer-Lytton, de la Universidad Estatal de San José, parece ser la excepción dentro de este tipo de honores. Es que este certamen, denominado así en honor al novelista Edward Bulwer-Lytton, busca premiar en Estados Unidos a quien haya creado la peor prosa del año en las categorías “Prosa Escabrosa” y “Juegos de Palabras Idiotas”.

¿Quién fue el elegido en esta oportunidad? Pues, según reproduce IBL News, esta edición del concurso tuvo como ganador al periodista Garrison Spik, quien sorprendió al jurado mediante una grotesca comparación entre una apasionada historia amorosa y una calle neoyorkina.

En relación al resto de los trabajos evaluados, trascendió que “´Sapos de gloria, babosas de júbilo”, cantaba el enano Ingle mientras trotaba alegremente por la senda antes de que se lo comiera un gran dragón porque el autor sabía que este relato era un desastre apenas mecanografió las primeras palabras” fue una de las obras que consiguió una mención especial junto a la de Beth Fand Incollingo, una presentación donde el protagonista es un mecánico que, al ensuciar con grasa el suéter de su esposa, consigue dejar “una marca indeleble”.