Las propuestas literarias dirigidas a los lectores más pequeños suelen diferenciarse a menudo de las obras para adultos por ofrecer historias sencillas y contenidos repletos de enseñanzas. Hasta ahora, la mayor parte de los autores que ha desarrollado el género ha evitado profundizar sobre cuestiones dolorosas o trágicas para no atormentar ni atemorizar a los niños.

Literatura infantilSin embargo, hay quienes creen que la literatura infantil debe ser realista e incluir, de forma natural, referencias hacia temáticas universales. Al menos, esa es la conclusión a la que llegaron diversos escritores en el foro denominado “La literatura infantil o el cuento infantil venezolano” que tuvo lugar en Caracas.

Desde el punto de vista de quienes participaron en este debate, en los libros elaborados para entretener a quienes aún no han llegado a la adolescencia no debe existir ningún tipo de censura.

En palabras de Armando José Sequera, uno de los literatos que intervino en la charla, el divorcio y la muerte, por ejemplo, deben dejar de ser asuntos tabúes porque forman parte de la vida cotidiana, así como los finales no tienen por qué ser siempre felices.

“En la vida hay finales tristes, alegres, sorpresivos, no hay finales abiertos y, por lo tanto, hay muchísimas maneras de terminar un texto”, consideró este venezolano que también intentó separar la literatura de los materiales pedagógicos al sostener que no siempre “un cuento para niños tiene que tener valores y estar lleno de bondad y amistad”. Según su postura, la idea es contar una historia. “Si ese relato contiene valores, maravilloso. Pero si no los contiene, es igualmente maravilloso”, expresó.

Tanto para él como para varios de sus colegas, informa la Agencia Venezolana de Noticias, es un error “subestimar la comprensión literaria” de los más pequeños. A los niños, creen aquellos que participaron del foro, les puede parecer interesante un texto dirigido al público adulto, razón por la cual resulta fundamental estimular su capacidad de comprensión y proporcionarles contenidos realistas que no intenten minimizarlos como lectores.

Aunque estas ideas no son disparatadas, hay quienes creen que la literatura infantil debe cuidar en cierta manera la inocencia de los chicos para preservarlos de la crueldad del mundo real. Ante esta dicotomía, resulta difícil pronosticar cómo será el género en los próximos años.