El escritor austriaco Gerd Honsik fue detenido esta tarde en Málaga (España), acusado de negar el genocidio judío en la Alemania nazi. La operación fue realizada por la policía española en virtud de una Orden Europea de Detención y Entrega.

Gerd HonsikHonsik, nacido hace 65 años en la ciudad de Wien Oest, es considerado el responsable de la publicación “Las mentiras y propagandas del holocausto”, que editó entre 1986 y 1989 en su país natal. El austriaco es famoso por negar el exterminio de judíos en los campos de concentración, llevado a cabo durante el régimen de Adolf Hitler. El escritor también publicó el libro >“Absolución de Hitler” y varios textos en la revista “Halt”, donde por ejemplo aseguró que “no existe el menor indicio de la existencia de cámaras de gas”.

Por sus polémicas e ilícitas opiniones, Honsik fue condenado en 1992 a un año y seis meses de prisión, que nunca cumplió tras huir a España.

En noviembre de 1995, la Audiencia Nacional de España rechazó su extradición a Austria, ya que el delito que se le imputó no estaba recogido en el código penal de ambos países.

El tribunal español recordó que recién en mayo de 1995 el país incluyó en su legislación el delito de apología del genocidio, por lo que no podía aplicarse a hechos cometidos anteriormente. La Audiencia Nacional rechazó además el pedido de asilo político de Honsik, decisión ratificada también por el Tribunal Supremo.

Aunque las cifras varían según el historiador, se calcula que las víctimas del holocausto fueron unos 6 millones de judíos y otros 4 millones de prisioneros de guerra soviéticos, presos políticos, homosexuales, discapacitados y delincuentes.

Incitar al odio y a la discriminación es un delito en gran parte del planeta. Claro que lo denigrante de dicha conducta escapa a lo penal, sino que es una verdadera ofensa a la condición humana. Resulta lamentable y peligroso que, en el año 2007, todavía existan pseudo-intelectuales como Honsik que intentan ocultar lo inocultable. Las evidencias históricas sobre el holocausto son numerosas y, si bien la libertad de opinión es importante, no se puede tolerar la mentira manifiesta ni aquellas declaraciones que intentan propagar la muerte.