El desenlace era inevitable. El miércoles informábamos sobre el agravamiento en el estado de salud de Volodia Teitelboim, internado en el Hospital Clínico de la Universidad Católica. Ese día, el médico Francisco Larrondo señalaba que el paciente “se encuentra en un sopor profundo, eso quiere decir que está mucho más dormido y que ya prácticamente no responde a estímulo”.

Volodia TeitelboimFinalmente, en la noche de ayer, el escritor chileno murió tras seis días de agonía. “Se informa con pesar el deceso de don Volodia Teitelboim, producto de una falla respiratoria originada por una neumonía aspirativa que lo mantenía hospitalizado desde el 15 de enero en nuestra institución”, detalló Manuel Álvarez, doctor del mencionado Hospital Clínico.

El secretario general del Partido Comunista (del que Teitelboim fue uno de sus principales referentes), Guillermo Tellier, agradeció públicamente la atención médica que recibió el intelectual. También se refirió a la gran cantidad de personalidades que se acercaron al nosocomio, entre ellas la presidenta chilena Michelle Bachelet, miembros de la oposición e integrantes de la Iglesia Católica.

Teitelboim alguna vez declaró que la política era su “mujer legítima” y la literatura, su “amante”. “La amante me rondaba por las noches, pidiéndome cuentas”, comentó. El escritor tuvo entre sus principales influencias literarias a Gabriela Mistral y a Pablo Neruda, con quien mantuvo una amistad por más de tres décadas.

Los últimos años no fueron fáciles para él. Además de los problemas de salud, sufrió un conflicto familiar con el científico Claudio Teitelboim, a quien había criado como su hijo aunque no era su padre biológico. En 2005 Claudio se enteró de la verdad, se cambió el apellido y rompió relaciones con Volodia. Según confiesa el mismo Claudio, días atrás tuvo la oportunidad de visitar al escritor en su lecho de muerte y tomó su mano, algo que el científico calificó como un “momento mágico de reencuentro”.

Famoso opositor del régimen de Augusto Pinochet, Teitelboim señaló cuando el dictador falleció: “No acompañaré al caballero que se fue. Trataré de demorarme al máximo”. La demora culminó anoche, aunque nadie puede saber si se produjo el reencuentro entre el escritor y el militar.