El 20 de marzo de 1852 apareció por primera vez una novela escrita por Harriet Beecher Stowe, una famosa autora de origen estadounidense, donde se hacía referencia a la esclavitud, a las dramáticas consecuencias del racismo y a la importancia de tener fe. Como lo indica el título de este artículo, la obra en cuestión es “La cabaña del tío Tom”.

Tom, el personaje principal de este relato que, durante el siglo XIX, llegó a ser la novela más vendida y, con el tiempo, fue traducida a más de veinte idiomas, es un esclavo afroamericano que, a lo largo de su vida, ha sufrido demasiado por ser bondadoso y sumiso frente a los hombres blancos, se vio obligado a alejarse de su familia, a responder a numerosos amos y a vivir en un ambiente hostil e inhumano donde su condición de ser humano no era considerada ni respetada, ya que se lo trataba como un objeto que podía ser comercializado. A raíz de esas experiencias, Tom acumuló anécdotas y vivencias que, en definitiva, no hacen más que evidenciar la dura e injusta realidad de los esclavos, quienes parecerían no tener derechos, sino obligaciones.

“La cabaña del tío Tom”, una obra que, en su momento, fue escrita con el propósito de darle un mayor impulso en Estados Unidos a la causa abolicionista, no sólo cautiva hasta en la actualidad a los lectores de todo el mundo por su perfil sentimental y conmovedor, sino también por retratar y denunciar a la perfección la realidad de una época donde imperaban el racismo y el pensamiento esclavista. Gracias a estas características de su argumento, puede decirse que esta novela de Harriet Beecher Stowe es una de esas historias que, con frecuencia, se leen por obligación escolar pero consiguen transformarse en un relato placentero y, en ciertos casos, hasta dejan una huella en la memoria del lector.