No se necesita ser un especialista en literatura ni un fanático de las obras de Robert Louis Stevenson para reconocer que “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hide” es uno de los clásicos literarios más destacados a nivel mundial.

El origen de esta novela data de 1886 pero, a juzgar por las repercusiones, su antigüedad no ha logrado que esta historia quede en el olvido: esta creación del también autor de “La isla del tesoro” aún conserva su capacidad de cautivar a miles de personas, ya sea desde las páginas del libro como así también desde sus versiones teatrales y adaptaciones cinematográficas.

Inspirado en la psicopatología basada en el desdoblamiento de la personalidad, el novelista escocés plasmó en esta novela que, según se cree, escribió bajo la influencia de la droga conocida como LSD, la historia de Dr. Henry Jekyll y el misántropo Edward Hyde, dos identidades relacionadas que comienzan a ser investigadas por el abogado Gabriel John Utterson.

El señor Hyde es un personaje sombrío y misterioso que obtendrá un protagonismo mayor al asesinar, ante un testigo, a un parlamentario británico. Jeckyll, por su parte, se deja llevar por la melancolía y se vuelve cada vez más solitario.

Pese a las diferencias entre ambos, Utterson llega a la conclusión de que esos dos hombres poseen un vínculo siniestro ya que la maldad de uno parece anular, de forma progresiva, la personalidad del otro.

A medida que este cautivante relato avanza, uno puede darse cuenta que, en “El extraño caso de Dr. Jekyll y Mr. Hide”, Stevenson deja en evidencia tanto las grandezas como las miserias humanas. De esta forma, la temática vinculada a la doble naturaleza del hombre, esa lucha eterna entre el bien y el mal, puede ser apreciada a través de una historia ficticia que, a pesar de tener elementos fantásticos, también posee ciertos aspectos realistas.