En la historia argentina, Domingo Faustino Sarmiento tuvo, ha tenido y tendrá un rol fundamental. Es que este político, pedagogo, periodista, escritor, militar y docente nacido el 15 de febrero de 1811 en la provincia de San Juan no sólo luchó por la educación pública, sino que fue presidente de su país y generó muchos cambios positivos para la nación.

A lo largo de su vida, Sarmiento construyó una valiosa obra literaria que, a pesar del paso del tiempo, no ha perdido su vigencia. Entre esos admirados textos del argentino se encuentra “Facundo. Civilización y barbarie”, un trabajo complejo mezcla de ensayo, novela y biografía que data de 1845 y está inspirado en el caudillo riojano Facundo Quiroga.

En él, el autor deja en evidencia su opinión respecto a Juan Manuel de Rosas y expone las diferencias entre los unitarios y federales a través de una perspectiva sociológica del país que surge del conflicto entre la “civilización” y la “barbarie”, dos frentes personificados, respectivamente, en el entorno urbano y rural. Para Sarmiento, el unitarismo, las ciudades, Norteamérica y Europa eran sinónimos de progreso mientras que Rosas, Quiroga, la tradición española y el federalismo eran representantes de una realidad atrasada e ignorante que no favorecía al país.

En definitiva, este clásico de la literatura creado en Chile que, en un principio, se publicó en forma de folletín y, con el paso del tiempo, se ha convertido en un libro de lectura obligada en el ámbito educativo, aunque no está libre de inexactitudes le acerca al lector un panorama con alcances sociológicos e históricos de la vida social y política de la Argentina de aquel entonces.