A lo largo de su trayectoria, el colombiano Gabriel García Márquez publicó una gran cantidad de libros, muchos de los cuales ya han sido mencionados en diversos artículos de Poemas del Alma.

Sin embargo, hay una obra que, por sus características, consigue diferenciarse del resto de los trabajos literarios de este destacado autor de fama internacional que, en 1982, fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Su título es “Vivir para contarla” y tiene la particularidad de ser una novela de perfil autobiográfico.

Este relato apareció por primera vez en 2002 y, casi de inmediato, fue considerado como una especie de guía de lectura de gran valor que permite conocer con mayor profundidad tanto la producción literaria como la vida de este genial novelista.

A través de “Vivir para contarla”, por ejemplo, los lectores pueden descubrir aspectos de la niñez y adolescencia de esta talentosa figura del mundo de las letras, así como también detalles de anécdotas y personajes que fueron incluidos en libros como “Cien años de soledad”, “El amor en los tiempos del cólera”, “El coronel no tiene quien le escriba” y “Crónica de una muerte anunciada”.

Aunque es posible reconstruir la vida de García Márquez sin necesidad de conseguir un ejemplar de esta publicación, la riqueza de esta novela radica en la relación establecida entre autor y contenido. ¿Quién mejor que el propio protagonista para contarnos sus experiencias? Sin duda, “Vivir para contarla” no es una autobiografía, sino una novela que, valiéndose de memorias, ofrece un testimonio que deja al descubierto el pasado de este colombiano pero que también permite acceder a un material interesante para conocer las características del buen escritor.

Lejos de respetar el orden de la existencia humana (nacimiento-desarrollo-madurez-muerte), el Nobel colombiano propone conocer su intimidad desde un punto de vista menos tradicional ya que, para él, “la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda, y cómo la recuerda para contarla”.