Durante la Segunda Guerra Mundial, el escritor y periodista británico George Orwell escribió una novela satírica titulada “Rebelión en la granja” donde se exponen las características de un régimen totalitario a través de la historia de un grupo de animales que expulsan a los seres humanos de su granja y crean un sistema de gobierno propio que termina por convertirse en una brutal tiranía.

Esta obra, publicada por primera vez en 1945 y traducida a diversas lenguas, no sólo aborda con ironía la corrupción del socialismo soviético en los tiempos de Joseph Stalin, sino que ofrece un panorama crítico sobre la corrupción vinculada al poder en cualquiera de sus niveles.

El desarrollo de esta fábula de carácter alegórico tiene lugar en la granja Manor, donde un grupo de animales, impulsados por el viejo cerdo Mayor que, antes de perder la vida, les reveló sus pensamientos a todos sus compañeros, decide llevar a cabo una revolución. En este marco, expulsan al señor Jones y utilizan una pared para dejar por escrito sus nuevas reglas donde, por ejemplo, se establecía que, en ese territorio, “todos los animales serían iguales”, que nadie bebería alcohol, dormiría en una cama ni llevaría ropa y hasta que estaba prohibido matarse entre animales.

En un principio, la transformación parece dar resultados positivos pero, a medida que pasa el tiempo, dos de los cerdos, que se habían proclamado líderes por considerarse más inteligentes que los demás, comienzan a abusar de su poder y modifican los mandamientos para resultar beneficiados. Sin embargo, en esta batalla que tiene como protagonistas a dos ejemplares de la misma especie, sólo gana el cerdo Napoleón quien, a fuerza de amenazas, llega a convertirse en el único líder y, poco a poco, su dictadura termina por demostrar que los animales han adoptado todos aquellos defectos humanos que, tiempo atrás, los habían motivado a iniciar esta revolución.