Si uno analiza el desempeño literario de la destacada escritora estadounidense Louisa May Alcott no tardará en darse cuenta que “Mujercitas”, su novela más destacada, no sólo le permitió ganar reconocimiento a nivel mundial sino que la llevó a construir y a ofrecer un mundo de aventuras y experiencias juveniles protagonizadas, como los títulos de las obras lo indican, por “mujercitas” y “hombrecitos”.

Después de haber despertado en miles de lectores el interés por las vivencias de las hermanas March, la autora lanzó en 1871 una segunda parte que, por las características de sus personajes principales, se dio a conocer bajo el nombre de “Hombrecitos”.

En este relato, Jo ya aparece convertida en una adorable y dichosa esposa y madre que, además de dos hijos propios, tiene a su cargo a doce muchachos a quienes forma con orden y disciplina, pero sin agresiones ni severidad.

La pandilla es revoltosa pero los integrantes de esta atípica escuela de Plumfield tienen un buen corazón, razón por la cual los Baher aceptan ayudarlos. Poco a poco, estos huérfanos comienzan a descubrir y a desarrollar sus facultades y talentos, mientras aprenden diversas tareas que despiertan en ellos el sentido de la responsabilidad. Con el tiempo y gracias al amor y a la contención familiar, estos jóvenes terminan convertidos en hombres de bien, maduros y responsables.

“Hombrecitos” es un libro de lectura obligada para quienes hayan quedado conformes con “Mujercitas” pero también conmoverá e impactará a aquellos que lean la historia con ganas de encontrar en ella algo más que un relato entretenido y ameno. Detrás de las aventuras, las diabluras y las conductas algo insufribles de los protagonistas, Alcott esconde una gran ayuda para entender y valorar el rol de la inocencia, además de destacar la importancia de crecer en un entorno familiar afectuoso, fuerte y sano.