Un día después de haber hecho referencia a “La niña en la palomera”, una obra perteneciente al mundo literario chileno, volveremos a centrar la atención en la producción de ese país para analizar las características de “Francisca, yo te amo”, una romántica y melancólica novela de José Luis Rosasco.

En este relato, el autor convierte al lector en testigo de la historia de amor de Alex y la bella y alegre Francisca, dos jóvenes cuyos destinos se cruzan durante un verano y, a partir de entonces, comienzan a conocerse, se enamoran, se separan y, tiempo después, vuelven a reencontrarse pero ya nada sería igual después de tantos años de distanciamiento.

A medida que avanza la narración, los detalles de este vínculo comienzan a ampliarse hasta el punto de revelar el porqué del fracaso de esta relación adolescente que hasta había logrado el respaldo de la familia de Francisca. Es que la figura femenina lleva un estilo de vida particular, asociado con el mundo circense y la cooperación familiar, y sus obligaciones no le dejan demasiado tiempo libre para disfrutar del amor de Alex.

Por su parte, el joven ha apostado desde el primer a esta unión y no está dispuesto a ocasionarle ningún tipo de problema a su amada, razón por la cual decide alejarse cuando sus allegados así se lo aconsejan para resguardar la salud de Francisca, quien había sufrido una convulsión y corría riesgo de dañarse si llegaba a recordar lo sucedido antes de padecer el ataque.

Cuando, años después, la vida los vuelve a cruzar gracias al interés de Pablo y Luz, los hijos de Alex, por el circo y las narices de payaso, ambos se reconocen pero no se animan a aceptarlo, motivo por el cual intercambian palabras y miradas, se saludan” y se despiden para siempre.