En 1991, el escritor y filósofo español Fernando Savater publicó un ensayo que, si bien puede ser leído por cualquier lector, está dirigido a su hijo Amador.

Con conceptos sencillos y varias explicaciones, el autor intenta cautivar a los jóvenes y adultos con una obra que él ha definido “personal y subjetiva” por tener como fondo o disparador la relación existente entre un padre y un hijo. Sin embargo, al ser ésta una relación universal, el libro, titulado “Ética para Amador”, se convierte en un excelente material para que los adolescentes puedan encontrar allí contenidos que los ayuden a desarrollar la libertad de pensamiento.

Lejos de querer transformar a este texto en un manual de ética y de adoptar él el rol de maestro de bachillerato, Savater se limita en este ensayo a brindar ejemplos que sirvan para explicar, por ejemplo, que la humanidad acostumbra convencerse de saber lo que le conviene porque ese conocimiento, según su punto de vista, no es más que un método de supervivencia.

En este sentido, explica el español, no existen técnicas predeterminadas que nos permitan actuar siempre de modo correcto, sino que cada uno posee (o debería tener) la libertad para hacer de su realidad lo que mejor le parezca. De todas formas, existe un recurso, la ética, que debemos cultivar para que nuestras equivocaciones o desaciertos sean los mínimos posibles. Siendo conscientes de esta herramienta de la que disponemos todos los seres humanos, la existencia puede volverse más sabia y acertada, hasta el punto de convertir a la acción de vivir en un arte.

Capítulos más adelante, “Ética para Amador” incluye definiciones sobre el significado y los alcances de las motivaciones, las órdenes, los caprichos, las costumbres y, por sobre todas las cosas, contiene referencias, ejemplos y datos sobre la importancia y la necesidad de vivir con libertad.