Manuel Estrada Cabrera no sólo fue un abogado y político guatemalteco que permaneció en el poder por más de dos décadas, sino que también se convirtió en musa inspiradora del escritor Miguel Ángel Asturias quien, sin mencionarlo de forma directa, lo describió en “El señor presidente”, una novela que apareció por primera vez en 1946 y, años más tarde, fue llevada al cine.

La trama de esta obra marcada por un régimen dictatorial, el terror, la maldad y la muerte comienza a desarrollarse en “El portal del Señor”, un sitio donde se agrupaban los pordioseros como Pelele, un hombre que, al escuchar la expresión “madre”, se fastidiaba hasta el punto tal que había llegado a matar al coronel José Parrales por haberlo despertado al grito de esa palabra.

Tras cometer ese asesinato, Pelele huye y sus compañeros son llevados por la policía en rol de testigos aunque, mediante torturas, son obligados a mentir con el fin de responsabilizar al general Eusebio Canales por el crimen. Por negarse a semejante acción, uno de los pordioseros es asesinado por el Auditor de Guerra. Mientras tanto, Pelele es encontrado por un leñador y Miguel Cara de Ángel, un colaborador del presidente, quienes lo ayudan y lo trasladan a un pueblo.

Por su parte, el doctor Luis Barreño es culpado por el fallecimiento de varios soldados pero, después de muchas explicaciones, él consigue responsabilizar al jefe de sanidad militar y, al conocer esta situación, éste es insultado por el señor presidente, quien lo acusa de desprestigiar con su actitud a su excelente gobierno.

Tiempo después, Cara de Ángel comienza a vincularse al general Eusebio Canales y, a partir de entonces, empieza a narrarse una historia de amor entre el ayudante presidencial y Camila Canales que termina frustrada por la tiranía y los dramáticos efectos sociales del poder supremo de un dictador.