Entre junio de 1942 y agosto de 1944, una adolescente alemana de religión judía llamada Annelies Marie Frank pero conocida en el mundo entero como Ana, encontró en la escritura una forma de desahogarse y dejar testimonio de sus vivencias.

Durante ese periodo, la joven construyó, desde el escondite en el que, durante la Segunda Guerra Mundial, intentó protegerse junto a su familia de los nazis, un diario inspirado en su historia de vida que, con el tiempo, se transformaría en una valiosa obra literaria.

Para evitar sentir un vacío interior al plasmar sus anotaciones en un cuaderno, la protagonista de este drama decidió convertir a su libreta en una amiga. La llamó Kitty y, a partir de entonces, comenzó a dedicarle a esa figura numerosas líneas que tuvieron como objetivo, según se puede leer en una de las tantas páginas del libro, escapar al propósito de “llenar el diario de acontecimientos triviales” para poder transmitir en esas cartas sus pensamientos, sus miedos y las experiencias que le han tocado vivir y, de esa manera realzar, por intermedio de Kitty, “la imagen de amiga ideal”.

“El diario de Ana Frank” es, pues, un conmovedor material que, a través de un relato escrito con precisión y gran sensibilidad, da a conocer la cruel y desgarradora lucha llevada a cabo por un grupo de seres humanos contra el odio racial y la persecución.

Su difusión comenzó una vez que Otto Frank, el padre de esta precoz escritora, recuperó las pocas pertenencias de Ana, quien al igual que su hermana Margot falleció en el campo de concentración de Bergen-Belsen.

En un principio, el texto fue publicado bajo el título de “La casa de atrás” y “Las habitaciones de atrás”, según el país en el que era editado, pero con el transcurso de los años se difundió simplemente como “El diario de Ana Frank”.

A pesar de ser uno de los libros más leídos del mundo, haber batido récords de ventas e inspirado obras de teatro y numerosas películas, no se puede dejar de mencionar que este trabajo también ha generado desconfianza en ciertas personas que descreen de su autenticidad y lo consideran sólo una propaganda política de la época.