Hace poco más de una semana, el novelista británico Roal Dahl (1916-1990) decía presente en los resúmenes de libros de Poemas del Alma a través de “Matilda”, una obra protagonizada por una niña con poderes telequinéticos.

Charlie y la fábrica de chocolateMás allá de lo maravilloso que resultó ese libro para muchos lectores, la trayectoria de Dahl no se limita a “Matilda”. Por el contrario, su talento ha quedado reflejado en varios relatos que, incluso, llegaron a las pantallas cinematográficas. Hoy es el turno de hacer referencia a “Charlie y la fábrica de chocolate”, escrito en 1964 y considerado por varios analistas como parte del género de la ciencia ficción para niños.

El protagonista de la historia es Charlie Bucket, un niño pobre que vive en una pequeña casa de una sola habitación junto a sus padres y sus abuelos. Los problemas económicos de la familia hacen que Charlie, pese a ser un niño bueno y obediente, apenas pueda recibir una barra de chocolate cuando cumple años, aún cuando es un amante de los dulces.

Esa privación se hace más pesada ante la cercanía de la fábrica de chocolate más grande del mundo a la casa de Charlie. La fábrica, propiedad del excéntrico Willy Wonka, produce algunas golosinas con características fantásticas, como una goma de mascar que nunca pierde sabor. Ante el espionaje industrial, Wonka mantiene cerrada su fábrica al público.

De manera sorpresiva, Willy Wonka decide lanzar un concurso para permitir que cinco niños puedan ingresar a conocer su increíble fábrica. Para esto, puso billetes dorados en cinco barras de chocolate que permiten el ingreso a la planta a un niño y un familiar.

Mientras camina por la calle de regreso a su hogar, Charlie encuentra dinero y decide comprar una barra de chocolate. La fortuna está con él y el pequeño encuentra uno de los billetes dorados, por lo que puede visitar la fábrica de Wonka junto a su abuelo Joe.

En medio de la visita guiada por el propio dueño de la empresa, Charlie y su abuelo conocen las creaciones de Wonka, incluyendo algunos prototipos que se encuentran en fase de prueba y que tienen efectos secundarios nada buenos. Así, los otros cuatro niños que realizan el recorrido junto a Charlie y que no dejan de portarse mal, terminan envueltos en situaciones bastante extrañas.

El relato concluye con una gran sorpresa para Charlie, quien, al fin, se ve recompensado por su buena conducta.